Tapa del EP 031 de Creadores: La poesía como proyecto personal y refugio creativo
Escritura y lectura58 min

EP 031: La poesía como proyecto personal y refugio creativo

Con Ana María Salazar (@anagrafia)

Conversé con Ana María Salazar, Anagrafía, sobre la poesía como refugio, el libro que escribió en post-its tras una ruptura y la disciplina de sentir.

Lo que te llevas

  1. 1Escribe a diario aunque sea una línea o una carita: la disciplina sostiene tu proyecto personal.
  2. 2Si te bloqueas, empieza por los cinco sentidos y describe qué hueles, ves y tocas.
  3. 3Lee lo que quieres escribir: si sueñas con escribir poesía, llena tu vida de poemarios.

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[música] Claro que eres creativo, solo que todavía no tienes fe en tu proyecto personal. Creadores con Denado. [música] Hola, bienvenidos a Creadores. Yo soy Denis Denirisdasa @Denidalo, tu creadora de confianza, supongo, amante de la ternura, escritora, autora de un libro llamado Diario de una acuariana y por fortuna para mí. También soy la hostá y producido por @soybalzanalzan. [música] Si estás aquí, seguro estás intentando conectarte con esa energía que sabes que llevas dentro para crear, para convertir tus ideas en algo físico, tangible.

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Estás aquí porque estás buscando respuestas, respuestas a preguntas que todavía no sabes y que seguro vas a encontrarte cada semana con los creadores que visitan esta humilde hora que he creado para ti y para toda la comunidad que al igual que tú quieres recuperar la fe en sus ideas. Así que por favor apóyame siguiendo este podcast, compartiéndolo con ese amigo creador que está en crisis, bloqueado o bueno, porque no, que también está feliz haciendo lo que ama y se lo quieres recordar. Comparte que de eso va esta comunidad y por supuesto ranquéanos. Y si quieres saber más de mí, pues puedes conocerme a través de mi página web wwwidalo.com y de paso, bueno, me compras el libro también allí. Así que los espero en mi página y hoy tengo un programa que va a estar medio nostálgico pero inspirador.

Vamos a hablar mucho del amor y sobre todo el desamor porque hoy tengo una invitada que le tengo mucho cariño y quería traerla desde hace rato a a este espacio para esas personas que son amantes de escribir sus pensamientos, de escribir desde posiblemente la tristeza y el desamor. Ella es comunicadora, es psicóloga en las noches poetiza. Es como su traje especial que se pone allí para traducir el mundo a través de la poesía. Es escritora de un libro llamado Punto de quiebre y recientemente acaba de lanzar

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su segundo libro Si te vas, una bitácora de un corazón roto. Así que hoy vamos a estar hablando con ella. Bienvenida a Creadores, Ana Garrafía. Ana María Salazar. ¿Cómo estás? Hola, Deni, ¿cómo estás? Muy bien. ¿Y tú? Muy agradecida por estar hoy aquí en este espacio contigo. Eh, muy honrada me siento. Eh, ¿y tú cómo estás? Bien. Yo estoy superfeliz siempre que tengo un invitado, un creador sentado acá del otro lado escuchándome y y nada, compartiendo con la comunidad, yo me pongo muy feliz porque creo que ese es como el propósito de los que, no sé, escribimos sobre todo o hacemos algún tipo de arte o creamos desde el corazón. Así que que tú estés acá para mí ya es un triunfo en este episodio.

[risas] Pero Anita, mira, este este episodio yo lo quiero tratar de una forma diferente porque creo que conversar contigo va más allá de la poesía y siempre me gusta hablar de los creadores que visitan el espacio, no solo desde el oficio que tienen, en este caso la poesía, la escritura, sino que la comunidad los pueda entender y los pueda conocer para que se inspiren con su vida y con su anécdota y con su recorrido. Entonces, a mí me encantaría preguntarte, ¿cómo aterrizaste tú siendo una niña en la poesía y en las letras? ¿Quién era esa Ana e que llegó pues algo tan complejo como la poesía, los libros? ¿Qué persona eras en ese momento? ¡Uf! Bueno, Ana, Ana es una niña o era

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una niña que creció con un papá muy lector, eh, con un papá que siempre le inculcó como este este esta afinidad como con los libros. Y eh a mí me gustó mucho contar esta historia porque mi papá eh cuando me castigaba, cuando era niña eh él tenía un castigo muy particular y era que él me decía, «De castigo vas a leer tal libro.» Y me escogía un libro de la biblioteca y me decía, «En dos horas vuelvo.» Y me dices, «¿Qué alcanzaste a leer?» Y qué sacaste eso y pues para una niña, no sé, 6, 7 años, obviamente eso era terrible. Era como, «Ah, pero ¿por qué? leer. Yo veía que los castigos de los mis compañeros y mis compañeras del colegio eran superdferentes, eh, que a ninguno lo ponían a leer. Sí, los castigos, de hecho era raro porque sus castigos eran físicos, bastante violentos. Eh, y a mí eh el castigo era leer.

Entonces, eh, bueno, yo empecé eh mi camino con la o mi relación con la literatura siendo este como un castigo, eh, que después se se convirtió fue como en un refugio. O sea, para mí ya después de esas dos o tres horas de castigo, entre comillas, se convertían como en un mundo en el que yo podía entrar en unas historias de, obviamente, de ficción, en donde mi imaginación se iba como a otros lugares

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y en donde podía como ejercitarla mucho. Pero creo que cuando me empiezo a enamorar tanto como de las letras y de los libros, pues también me pasó que justamente eso me aisló también como de otras cosas que vivían los niños como con mayor naturalidad. Entonces eh yo no fui esta niña que salía al parque por las tardes a jugar con sus amiguitos y demás, no me dejaban como en el marco del cuidado de a los niños se los roban o tú no puedes salir sola. A mí me decían siempre como, «Sola no vas al parque, sola vas cuando podamos acompañarte a jugar.» Entonces los libros se vuelven como este refugio para mí en donde encontraba como otros amigos, otros compañeritos, en donde encontraba como otras formas. Eh, y así empiezo como mi relación con con la literatura.

Eh, después en el colegio, bueno, mi papá como que siempre va a estar muy presente en esta narración porque digamos que él en su virtud él es superlector, es humanista, fue docente de historia, entonces como que las historias siempre estuvieron mucho en mi casa, eh, y la palabra la palabra narrada siempre estuvo muy presente. Entonces, cuando íbamos al colegio, mi papá siempre fue este papá superpresente que nos llevaba por la mañana al colegio y nos recogía por la tarde del colegio.

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Y en esos caminos de del colegio a la casa y de la casa al colegio o a donde tuviéramos que ir, siempre había una historia, ¿sabes? Siempre nos contaba cosas a mí y a mi hermana, siempre nos narraba cosas, siempre le ponía una entonación y ya estando un poquito más grandecita, como sobre los 12 años más o menos, las historias ya no eran historias, sino que eran poemas. Entonces, mi papá nos nos declamaba poemas en esos caminos, ¿no? Y para mí se convirtió como era algo muy maravilloso poder salir del colegio y mi papá nos iba declamando poemas, ¿sí? Que eran cosas que yo veía que mis compañeros no tenían. Ellos no no como que las letras no estaban tan presentes eh como lo estaba en mi casa y en mi presencia.

Y eso también marcó una diferencia en mi forma de relacionarme con otros y y con el mundo, porque entonces eh de alguna manera esta niña sentía que entonces no podía hablar de lo cotidiano que hablaban sus sus compañeros, ¿no? O sea, yo quería llegar y contarles como, «Mira, que ayer no me leí este libro y eran y ellos no ellos estaban en otra, sí, con unas formas diferentes. Entonces, creo que así es como empieza Ana a relacionarse con la escritura, con las palabras, con las historias y ya luego eso determina también muchas otras cosas, ¿no? O sea, yo termino estudiando comunicación social y periodismo porque para mí contar historias es importante, pero empezó ahí, empezó desde que era

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muy niña. Qué lindo. Y me hace pensar mucho, Ana, como en la sensibilidad. No, no, no quiero sonar boomer para la gente que me está escuchando, pero me hiciste recordar un poco que mi abuelo también hacía mucho eso y siento como que antes la gente tenía un poco más de sensibilidad con la poesía, qué sé yo. No es que ahora no, pero quizás puede ser una visión limitada de mi parte, como que lo veo un poco más de nicho o de algunos espacios, pero mi abuelo fue un hombre que no estudió y le gustaba la poesía y también declamaba y hacía como todo este tipo de cosas para mantenerme a mí de cierta manera en contacto con la literatura. Pero bueno, esa es otra historia, solo que me conectaste un poco con eso. ¿Sabes que yo creo que hay libros en la infancia que uno que a uno lo marcan de cierta manera, sin importar qué tipo de libro sean?

Hace días iba caminando eh por el centro de Bogotá, iba con una amiga y bajé la mirada, estaban estos señores que venden libros como en la cera y cuando miro casi me tiro en el piso porque estaba eh Los libros de mi infancia, que de hecho lo narro en uno de los capítulos de mi libro, que es una colección de estas que sacaban antes de cuentos que se llama La biblioteca fantástica y compré los libros y yo dije que no los veía desde que tenía, no sé, 7, 8, 9 años, qué sé yo. y fue una locura porque me conectó automáticamente como con la Deniris Niña que le gustaba la escritura. ¿Cuáles fueron los libros que marcaron tu infancia? Esos libros que leías como

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castigo. Eh, yo creo que el que más marcó mi infancia es uno que se llama El caballero de la armadura oxidada. Ese libro yo me lo llevaba para todas partes, o sea, todo el tiempo. Nos íbamos de vacaciones y yo me llevaba el libro. Además, porque digamos que en esta relación con las letras y con la literatura, a mí desde muy niña mis papás me metían en cursos que eh tuvieran algo que ver con esto, ¿no? Con las artes. Entonces, yo estuve en clases de piano, estuve en clases de escritura, estuve y recuerdo mucho que yo estaba haciendo un curso de lectura rápida, que era que como su nombre lo indica, pues es para leer a una velocidad eh más rápida de la que se puede leer normalmente.

Y ese era uno de los libros que nos dejaban en el curso, pero con el que además yo empecé a tener como una relación supremamente estrecha, porque era el libro al que yo siempre acudía cuando tenía estos castigos de lectura, ¿no? Entonces yo iba y lo cogía y ese era mi libro. Y se y si hoy me preguntas de qué iba la historia, ni siquiera me acuerdo, ¿sabes? O sea, no la yo creo que he leído tantas cosas que no no me acuerdo, eh, pero me acuerdo de la portada que pues tenía un caballero con una armadura y al fondo había un castillo y tenía unos colores como morados, eh, y y el el la parte de atrás, esta parte era era amarilla, eh, y era se convirtió en el libro que yo me

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llevaba para todo lado. Era como como que las niñas y los niños usualmente tienen un juguete que se llevan a todas partes. Yo me llevaba ese libro todo el tiempo. E entonces creo que ese es el primero que se me viene a la cabeza cuando me preguntas como Claro, sí, siempre está como el sentimiento que uno tuvo por ese libro y no necesariamente la historia, ¿no? Pero me parece curioso que hablas mucho de la lectura y hablas de de este castigo de leer, pero en qué momento, aunque para mí la escritura es la lectura, es parte de la misma cosa, pero ¿cuándo llega ese momento donde tú comienzas a convertir tus pensamientos en en cosas escritas? ¿Cuándo pasas de leer a escribir? Yo creo que yo escribí siempre, de pronto, cuando era más niña, lo hacía desde la inconsciencia de lo que significaba poner mis pensamientos sobre un papel, pero siempre tuve diarios, siempre.

Entonces, eh, se me acaba uno y compraba otro y le ponía el candado, ¿no? Y y lo guardaba por allá debajo de la de la mesa de noche. Eh, pero creo que ya cuando pasó de ser algo como tan íntimo y tan automático en medio de todo, porque yo escribía los el diario por la noche, ¿no? Cuando ya me iba a acostar a dormir, entonces, ¿qué me pasó en el día? Querido diario, hoy boté las gafas, me pasaba mucho querido diario, hoy voté tal cosa y tengo miedo. Y bueno, ahí ponía todo. Y yo empiezo a escribir de una manera más consciente cuando tenía 12 años. En una clase de

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español nos nos colocan un proyecto de hacer un poemario. Eh, había que escribir unos poemas y pues como luego hacer que eso fuera como un libro y hacerle la portada y bueno, como con las herramientas que existían, ¿no? Entonces eh a mí me colocan esa tarea. Yo yo ahí empiezo a escribir, además porque estaba entrando en la adolescencia. Entonces, para mí comunicar lo que sentía y como atravesaba el mundo empezó a ser muy importante, eh, porque era algo que de pronto no podía hacer de una manera como tan genuina en otros espacios o de otras formas. Entonces, para mí el papel se convierte nuevamente como en este refugio y empiezo empiezo por esa tarea, empiezo como a escribir poesía por esta por esta tarea que nos dejan.

Eh, yo tengo todavía ese cuadernillo, eh, y lo guardo como con mucho amor y como con porque siento que que si bien había habido como unos pasos previos, ese fue como el comienzo así muy muy en específico eh para escribir poesía.

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Entonces, yo empiezo porque tengo esta tarea, me va muy bien en esa tarea, me acuerdo mucho, además porque mi papá era igual mi guía, yo como, «Papá, ven, pero ¿cómo lo pongo?» «Pero no sé qué.» Y él no así, ya está. Igual yo leo hoy en día eso que escribí en ese en ese cuadernillo y y son cosas muy crueles en realidad son creo que cosas muy dolorosas porque pues estaba entrando en este momento de quién soy yo en el mundo y quién soy para el mundo y cómo lo habito. Eh, entonces había mucho dolor de por medio, pero creo que ese es el punto exacto en el que yo elijo es empezar a escribir e y empezar a escribir poesía, ¿no? como principalmente eh porque también estaba muy permeada como por estas historias y y los poemas que mi papá me declamaba y como con todo este sentir, ¿no? Porque eh a ver, yo escribo poesía, pero yo no sé declamar la poesía.

Eh, mi papá sí, mi papá la la declama y y yentona y entonces claro, yo era fascinada todas en todos mis caminos y mis recorridos con él porque estaba toda esta emoción y todo este sentimiento cuando nos los contaba, además porque él se los sabía, ¿no? Se los aprendía, porque para él pues la poesía también fue una compañía a lo largo de su vida. Entonces, eh creo que ahí es cuando empiezo a hacerlo de una manera más consciente y y empiezo a elegir como qué me gusta escribir y que quiero seguirlo haciendo. Claro. Y ahí es cuando uno se mimetiza

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un poco con ese ritmo interno de lo que te ocasiona el origen. En tu caso, la poesía, la voz de tu papá. En mi caso, probablemente las fábulas de mi abuelo. Y eso se ve eh probablemente en mi escritura actualmente. Es es superobvio el paso que tú das para poder convertirte como en comunicadora. Pero a mí me llama mucho la atención que tú también eres psicóloga, eh, porque lo de comunicadora se ve a los 2 minutos de hablar contigo. Pero este tema de la psicología, después que terminaste tu carrera, eh, ¿cómo fue el proceso de combinar el ser psicóloga con la escritura o durante la carrera también? Porque ya tenías una primera carrera de de entender cómo comunicarte, supongo que tener algún trabajo, pero cómo se combinaban estos tres universos. ¡Uf!

Para mí, eh, antes de que esos universos se pudieran combinar, fue muy difícil llegar a combinarlos porque creo que crecemos en un mundo y en un espacio en el que nos dice que tú solo puedes ser una cosa. Y yo quería hacer muchas cosas y sentía que soy y siento hoy en día que soy muchas cosas. Entonces, primero fue como enfrentarme a esa fractura de no soy solo una cosa, no soy solo una contadora de historias a partir de la comunicación. Y a mí me pasó algo cuando estaba estudiando comunicación, como sobre la mitad de la carrera. Yo le digo a mi mamá, «Creo que esto no es lo mío y creo que yo quiero ser psicóloga.» Y mi mamá me dio todo su apoyo, me dijo,

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«Tranquila, dale, si quieres retírate. Pero a ver, yo tengo algo y es que a mí me gusta terminar casi todo lo que empiezo.» Entonces le dije, «No, o sea, yo sí lo voy a hacer, pero lo voy a hacer cuando termine esto y y me lo voy a pagar yo, ¿sí? porque pues mi primer mi primera carrera me la pagan mis papás y y yo dije, «No, pues ya la la segunda ya lo hago yo.» Eh, termino comunicación, hago un máster en comunicación, o sea, como que yo sentía que tenía que hacer un checklist de la comunicación de en cuanto a estudios y cuando termino ese checklist digo, «Okay, ya ahora sí.» Y empiezo a estudiar psicología. Yo creo que impulsaba por por dos razones. La primera es como y que es un mantra que tengo hoy en día y es yo quiero ayudar a la gente a que no se quiera morir tanto. Sí.

Y eh eso lo quiero hacer también desde un lugar muy vulnerable eh del que hace mucho pues no hablo y como que no le doy voz. Eh, y es porque yo muy chiquita, a los 15 años, en medio de toda esta todo este paso por la adolescencia en donde escribir era un refugio, a mí me diagnostican eh después de un primer intento de suicidio, que también fue muy doloroso, eh y se convierte como en una lucha poder entender qué era lo que me pasaba y por qué mi cabeza funciona como funciona. Después de este diagnóstico que es

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trastorno límite de personalidad, que además es super aterrador cuando yo entraba a leer que significaba era como no, o sea, no sé cómo voy a enfrentar el mundo. Entonces, luego con las herramientas que iba teniendo lo iba enfrentando y luego digo, «Okay, ahora si quiero poder ayudar a los otros a partir de mi historia, a partir de cómo yo podido enfrentar al mundo con este diagnóstico que me que me pesa, pero no me define y hacerlo pues desde un lugar obviamente responsable eh estudiando eh al respecto. Entonces ahí empiezo a estudiar psicología, no sé qué ta. Pero yo igual seguía sintiendo que yo no podía hacer solo una cosa, o sea, yo decía, pues sí, pues yo no puedo ser solo psicóloga.

O sea, como que siento que todo tiene que ir y y mira que incluso al principio me pasó que me decían como, «Bueno, estudiaste comunicación y psicología, entonces seguramente te vas a ir como por psicología del consumidor y cómo vender.» Y yo no [risas] no me quiero ir por ahí, la verdad. Eh, y creo que a la final he terminado uniendo la Ana psicóloga con la Ana comunicadora, con la Ana escritora para eh poder contar mi propia historia y que mi propia historia cobije a los las historias de otros. Creo que esa es la forma en la que puedo resumírtelo. Eh, ahora me parece muy bonito porque también siento que lo que tú escribes

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tiene mucha mucha vulnerabilidad, ¿no? Y habla mucho eh quizás de de emociones que son difíciles eh de digerir, de superar, aunque la poesía siempre como que te lleva a atravesar o la mayoría de veces te lleva a atravesar cosas que no puedes poner fácilmente en palabras. en tu caso, como este conocimiento psicológico, eh, que es entender las emociones básicamente y poder entender la mente humana, ¿cómo te ayudado para poder convertir tus poemas en algo que sea digerible para alguien que puede estar probablemente sintiéndose incómodo en el mundo por, no sé, algún sentimiento de tristeza, de depresión? ¿Cómo es en tu caso? En mi caso, como que si bien lo entiendo desde la estructura mental que podemos tener eh los seres humanos, trato como de de que sea como fordomis, ¿sabes?

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Como no o sea, si yo pongo como eh en un poema algo como disonancia cognitiva, a ver, digo como eso nadie lo va a entender y la gente se va a confundir más. Y yo creo que cuando logramos traducir un poquito el lenguaje técnico a un lenguaje más en mi caso emocional de cómo siento eso yo en el cuerpo cuando me pasa o le pregunto a mis amigos o a mis amigas como ven, tú el estrés como lo sientes no sé qué. Y eso me permite como traducirlo para que quien lo lea sin ser psicólogo, sin tener idea de la parte técnica, pueda sentirse como identificado o identificada con eso que está leyendo. E y creo que eso es como que estar en el medio, o sea, ser paciente, pero también ser terapeuta y a la vez ser comunicadora creo que me permite como lograr ese equilibrio para que al final se entienda eh cómo se siente lo que se siente, ¿no? y y esta incomodidad que que decías.

Hay algo interesante y es que antes de hablar del libro y de este proyecto tan maravilloso que acabas de lanzar de Si te vas, hay algo que quiero marcar como entre los dos universos de los que hemos venido hablando, que es tu carrera, tu profesión, tu tu oficio como comunicadora, psicóloga, todo esto. Pero hay algo que me parece importante, sobre todo porque yo he estado también en el mismo lugar y es cómo los proyectos personales pueden realmente ser una

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terapia a través de la escritura o a través de cualquier proyecto artístico, eh porque obviamente tú sigues combinando tu vida de fanática de la poesía, de poetiza, eh de lectora, de escritora con tu carrera profesional. Entonces, me gustaría un poco que la comunidad de creadores te escuchara también cómo tú puedes combinar un proyecto personal que requiere tanta energía, tanta sensibilidad, estar tan despierta a tus propias emociones y lidiar además también con un trabajo, en fin, que que seguramente a muchos nos pasa, ¿no? Pero me gustaría saber si tú crees que estos proyectos personales de alguna manera son un bote salvavidas. Uy, yo yo no lo creo, yo estoy segura.

como que para mí es importante tener como otros estímulos, o sea, mi cabeza necesita también estar haciendo otras cosas constantemente que únicamente las tareas de ocho a seis eh que podemos tener pues la mayoría de personas en el mundo. Al final tenemos que eh terminar vinculándonos a un sistema que exige que tú estés en un trabajo eh y demás. Entonces, en mi caso, los estímulos son necesarios y por eso busco también como otras cosas que hacer que se conecten con lo que es valioso para mí. Sí. En mi caso, ¿que es valioso? Es valioso ayudar a otros, es valioso eh hacer actividad física, porque eso también como que me activa la dopamina. Eh, es valioso eh estar como en

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constante repensarme todo el tiempo y como que analizando todo el todo el tiempo. Entonces, creo que algo que me sirvió mucho fue poder identificar qué es eso que era valioso para mí. Y cuando logré hacerlo como que me conecté con dos mantras muy importantes que el primero fue el que te dije ahorita como a mí me gusto Yo quiero ayudar a que la gente no se quiera morir tanto. Sí. Eh, y el otro es, y creo que lo hablamos alguna vez tú y yo y es como si la vida va a doler, yo voy a hacer que ese dolor valga la pena. Porque a mí a mí atravesar la vida eh me cuesta muchas veces mucho y me duele muchas veces y me duele mucho, ¿no? Porque además, o sea, como que parte de la forma en la que mi cabeza y en la que mis emociones se vinculan con el mundo es con una desregulación muy brutal. Entonces, todo es muy sentido.

Y cuando logré entender que eso iba a ser así, siempre pues empecé a conectar con qué cosas me permitían hacerlo más llevadero para mí y para quienes me rodean. y conectando con esto que es valioso con escribir libros, con atender personas, con comunicar, con eh todo esto creo que ha hecho que que se vuelva como muchísimo más eh llevadero también sacar los espacios para esos proyectos eh personales que no necesariamente están

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vinculados como al oficio o al trabajo eh del día a día. Sí, es que tú ves como un patrón entre las personas que son artistas o escritores. Tengo muchos colegas que también tienen que trabajar, como dices tú, integrarse a un sistema, pero pasa algo y es como esta identidad creadora que te obliga a sacar un espacio, a sacar como un una ruta donde tú puedas realmente desplegar esa necesidad creativa, que es lo que tú estás contando acá. Me parece muy lindo, ¿no? Porque la gente a veces digamos que posterga mucho esta necesidad y la necesidad de del arte es como como comer, como respirar, como necesitas de alguna manera expresar esa sí, como todo esa visión del mundo y cómo tú entiendes el mundo para que tu vida y tu existencia tenga también un sentido. Y eso lo ves cuando cuando se leen un libro de Ana María, ustedes entienden absolutamente su forma de sentir y de pensar que es profunda.

Además que esta mujer es una escorpiana con ascendente en Cáncer, ¿no? Imagínate, pues mi chica. O sea, siento mucho, mucho, mucho el mundo y yo creo que igual la creatividad, que es algo que antes de pronto no pensaba, pero ahora sí. Y es como que igual se necesita una disciplina. Sí, en medio de todo se necesita una disciplina. Incluso como que cuando me enfrento a la hoja en blanco y a esa hoja que se queda en

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blanco. Si hay momentos donde me me siento a escribir y digo, «No tengo nada que decir o no me sale o no sé cómo decirlo. O hay momentos en donde digo, «Okay, hoy voy a escribir, pero voy a escribir con la menor intención de que esto sea un poema, solo lo voy a sacar y volverlo un ritual también, como un ritual para que se forme esta disciplina que al final es lo que me hace poder sacar los proyectos eh que son importantes para mí.» Claro. Y es que sabes que ya hablando un poquito más desde tu faceta como poetiza, eh hay algo que me parece importante de destacar y es esto que dices de la disciplina, la disciplina creativa, la disciplina del creador, porque eh se tiene mucho en el imaginario a la gente que escribe poesía, como alguien que está sentado en una sala fumándose un cigarrillo en medio de sus sentimientos y de repente baja la musa y escribe un soneto.

Y la verdad es que cualquier persona que que desarrolle alguna habilidad artística, la que sea, en este caso hablamos de la poesía, necesita nutrirse de la vida para poder escribir algo, para poder entenderlo. O incluso cuando estás en el vacío, también necesitas nutrirte de eso para poder eh escribirlo. en tu caso, eh, ¿cómo cómo se vive la poesía en tu

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vida diaria y cómo es este régimen disciplinario creativo que tienes para poder finalmente llevarlo y escribir un postedit con una idea o un papelito o llegar a escribir un libro como este con un montón de pensamientos que ya vamos a hablar de esta bitácora? ¡Uf! Para mí hay dos momentos cruciales, como en el día que que es donde digo como voy a sentarme a escribir. Eh, el primero es por la mañana cuando estoy desayunando. Eh, sin importar el lugar en el que me encuentre desayunando, yo saco mi libreta y a veces, incluso a veces lo que escribo es una carita feliz y no hago y no escribo nada más. Eh, y por las noches antes de acostarme a dormir, como también muchas veces con lo que me pasó durante el día y otras veces con lo primero que se me viene a la cabeza o con lo primero que veo.

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Hay un ejercicio que eh usamos mucho en psicología cuando una persona se encuentra como en un estado alterado de su de su sistema nervioso y es como acudir a los cinco sentidos, ¿no? Entonces, observar, oler, degustar, tocar y demás. Entonces, como que voy a esos cinco sentidos que son lo más primario que tenemos los seres humanos para conectarnos con el mundo y empiezo por eso. Entonces empiezo a que me huele el apartamento y empiezo a poner a que me huele eh si sin importar si me gusta o no a lo que está oliendo, eh, a qué estoy viendo. Entonces, a describir lo que estoy viendo. Eh, empiezo a usar mucho como las yemas de mis dedos, a ver como qué estoy sintiendo. Entonces, no sé, tengo la mano reseca o la tengo hidratada.

o me toco la cara o a veces eh hay algo que a mí me gusta hacer mucho y me gusta hacerlo mucho porque siempre que lo hago lo hago inconscientemente, o sea, no es como que me siente hacerlo y es a mí me gusta darme besos en el brazo, sí, como que me hago así, me doy besitos y es cuando me siento la piel muy suave, entonces empiezo como a conectar con mi cuerpo y con mis sentidos para empezar a escribir. Esos son mis dos momentos como más importantes. A ver, a veces de

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repente voy en un carro, en un Uber y se me ocurre lo que tú decías, bajó la musa y se me ocurrió acá esta cosa loca. empecemos a escribir y escribo y luego puede que esté bien, puede que no tanto, puede que me guste, puede que me disguste. Hm. Y hay otro momento que no es de todos los días, pero es un momento que ha marcado mucho mi escritura como los últimos, no sé, 3 cu años y es cuando yo estoy en un espacio en el que de pronto me está costando eh habitar, socializar, conectarme con otros, vincularme con otros, mi lugar seguro son los baños.

Entonces, yo me voy un rato al baño y ahí puedo durar sentada 20 minutos y en esos 20 minutos para volver como a mí y y evitar que mi cabeza se vaya a lugares que pueden llegar a ser muy dolorosos o muy tormentosos, empiezo a escribir y empiezo a escribir sobre lo que está pasando afuera, empiezo a escribir sobre lo que estoy viendo en ese baño, porque todos los baños son diferentes. Entonces, ¿qué tiene este baño? Y me empiezo a aterrizar como al momento presente, ¿eh? Y el baño se convirtió en un gran aliado, en un gran amigo, como que yo a veces digo, «Uy, me falta inspiración, voy a irme un ratico al baño y ahí empiezo a hacer el ejercicio eh de escritura muchas veces. Eh, entonces como que ese ese viene siendo como mi ejercicio o como mi disciplina, por decirlo de alguna manera, que era una disciplina que antes no tenía. Yo

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antes incluso también tenía este imaginario de ay, llego a mi casa y ay, miro la luna y espero a ver qué pasa. Eh, y luego dije como eh creo que tal vez necesito disciplina para sacar lo que quiero sacar. O sea, el libro no se iba a sacar si no me sentaba pues a tener sesiones de trabajo para sacar ese proyecto. e los postit en los que está basado el libro no se iban a escribir si yo no tenía no compraba pues la paca de postits o no tenía un esfero al lado y no sabes y y creo que eso es muy importante resaltarlo para quienes nos estén escuchando en este momento y que quieran empezar como este camino de la escritura, entender que la disciplina también es importante, la disciplina en hacer y la disciplina en sentir. tu bitácora de un corazón roto, que es este que tengo acá llamado Si te vas.

Eh, es una obra que estuve leyendo y es una obra muy personal eh, donde, bueno, pueden encontrar fragmentos como este del día 54, porque les cuento que el libro está eh como narrado a través de los días a medida que Ana va superando un desamor, un despecho, como decimos en Venezuela. Esta del día de 54 dice, «Caminar descalsa para decirle al cielo, a las ramas y al agua que se fueron los días de no verte a los ojos. ¿Qué te impulsó

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a ti a compartir una parte tan íntima eh con el mundo? Porque, a ver, todos los que escribimos compartimos cosas que son privadas, probablemente, pero acá tú literalmente estás llevando a la gente día a día, desde que empieza la ruptura hasta que ya te sientes que superaste eh a esta persona. Eh, ¿por qué te animaste a hacer una cosa así? ¿Que qué te llevó? ¿Que cuál fue tu tu motivación para para pensar esta obra de esa manera? Eh, yo creo que sin duda como poder acompañar a otras personas en sus procesos de duelo. Eh, cuando yo estaba en la ruptura, digamos que sí hay mucha literatura sobre sobre el desamor y demás, pero yo no encontraba algo que describiera lo que estaba sintiendo como día a día, ¿sabes?

Eh, si te vas, empezó como un proyecto muy íntimo, es decir, yo empecé a escribirlo sin sin la intención de que eso al final se convirtiera en un libro, porque literalmente yo empecé a escribirlo desde el momento en el que me cuelgan el teléfono diciéndome que se van, ¿no? Por teléfono. Y ahí fue por teléfono. Entonces ahí automáticamente yo empiezo a escribir qué es lo que voy sintiendo, porque era algo que pues quienes han pasado por un duelo y en particular este tema un duelo por desamor, eso es un

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nudo que se te hace automático, o sea, es como tin de una vez se te cierra la garganta y yo necesitaba ir desenrollando ese nudo un poquito. Entonces empiezo a escribir eh todos los días en postits cuando llegaba a mi trabajo, porque a ver, los dolores en la adultez eh tienen que igual seguir siéndote eh hacer ser un adulto funcional, ¿no? Entonces, yo igual tenía que ir a trabajar, o sea, tenía el corazón roto, pero igual tenía que ir a trabajar, tenía que producir, tenía que entregar cosas. Eh, y lo que encontraba más a la mano eran los posting. Entonces, eh, yo llegaba y no sé, lo que fuera sintiendo era lo que iba plasmando y eso se iba haciendo poema. E y el manuscrito original es una es una libreta llena de postits, día uno, día dos, día tres, con la fecha específica, porque era lo que a mí me permitía en mi día a día ir siendo una adulta funcional.

O sea, como que yo me ponía a escribir y eso me permitía no llegar a la siguiente reunión llorando, eh, sino como al menos un poquito más drenada de las cosas. Entonces, eh, como que conectar con la emoción que iba teniendo en cada uno de esos momentos eh al final se convirtió en en este resultado que es el libro que acabas de mostrar para poder darle a otros como un

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abrazo y una compañía en las noches de ausencias. Sí. y y en estos vacíos que que se empiezan a dar. Entonces, eh creo que para mí sí fue muy importante mostrarme 100% vulnerable y como desgarradora. Eh conectar con la emoción para poder contar lo que iba a contar. A ver, después de mucho tiempo yo volvía y lo leía y volvía y lo leía y volvía y lo leía, pero siempre me pasaba que, a ver, había alguito que de pronto no me podía gustar tanto, eh, donde no estaba de pronto tan reconciliada con la Ana de ese momento. Y a la final lo que yo decía era, pues, ¿por qué voy a cambiar todo si era lo que yo estaba sintiendo en ese momento, o sea, no tiene sentido porque la Ana de ahora es una Ana diferente que está atravesando por un escenario distinto, no por un duelo, no con esa misma densidad de la ruptura.

Entonces, eh nada, como que conectar con la emoción para mí fue importante, aún cuando eso no se fuera a convertir en un libro en principio. Y la motivación que me lleva después a decir, «Quiero que esto se vuelva un libro», es justamente haberme sentido como muy sola en cuanto a que no encontraba algo que describiera exactamente lo que estaba sintiendo. también pues a hacerle honor a la Ana

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que atravesó por todo ese proceso y y decirle como tranquila que todo sirvió también de algo y para algo que no es algo que todas las personas tengan que hacer, no todo el mundo tiene que escribir algo o hacer una gran obra después de de pasar por algo doloroso. Pero fue una forma que yo encontré de honrar a la Ana ese momento después de todo lo que tuvo que atravesar. Y es justamente ese día a día, porque es lo que le pasa a las personas cuando están en un duelo. O sea, después me di cuenta también con muchos consultantes que me decían, «Es que acabo de terminar con mi pareja, no sé qué hacer, me siento hoy así, mañana sí, pasado mañana sí.» Y a la final que yo resulté diciéndoles fue, pues es que todos los días son diferentes y creo que eso también se se denota en el libro y quería que eso que eso se contara de esa manera.

como que hay días en los que estamos super bien, super reconciliados con la idea que la persona ya no está. Como hay días en los que decimos, «No, pero ¿por qué?» Y estamos de mal genio por eso y no entendemos y otros días negociamos un poquito más y otros días estamos tristes. Porque es que así es el duelo. El duelo no es dos meses te sientes triste y de ahí pasas al siguiente nivel que es la rabia y de ahí pasas al siguiente nivel que es No, o sea, es es así, es es son picos de todos los días. E entonces quería que fuera como eso, como una compañía para las personas que están atravesando una ausencia muy dolorosa en este momento. Además que es una especie, para mí este

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proyecto es casi que una especie de journaling poético, porque tú vas curándote a medida que vas escribiendo y es verdad el duelo o creo que tal vez no sé las emociones que podemos sentir como de baja vibración por por ponerle un adjetivo quizás no la relacionamos tanto con algo que puede ser eufórico como la alegría, que es algo que pasa rápidamente. A veces la tristeza, eh, o a veces no. La tristeza en general no es lineal, es como tú describes, tiene picos, tiene momentos y cuando lees el libro puedes pasar de un día, de una semana a otra y te das cuenta que hay una variación también en la Ana que estaba escribiendo en ese momento. Por ejemplo, este, los días en que duele abrir los ojos a pesar del tiempo y me miro al espejo queriendo mirarte lo supuesto sin mí o conmigo.

Aquí me gusta porque hace como una visión muy clara de esos momentos donde te sientes como como pesado, desconectado, estás tratando como de rearmarte, ¿no? Eh, hay algo que veo constante en ti, no solamente en este libro, sino en el anterior, que aunque no lo tengo, pues he visto algunas cosas que compartes y tú eres una persona, eres una creadora que se conecta muy bien con esas energías, con o con esas emociones, mejor dicho, eh, con la tristeza, la nostalgia. hablabas de que cuando eras niña eh describías

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cosas crueles y bueno, también con este suceso y este descubrimiento sobre ti en los en la adolescencia eh quizás sientes que te conectan más eh para que tus obras tengan más esta traducción de esas emociones que son tan complejas de de procesar y de describir. Yo creo que las las emociones displacenteras, como lo son la tristeza, la rabia, el disgusto y el desagrado, eh son las emociones pues a las que las personas usualmente más le hacemos el quite, ¿no? Pues pues a quién le va a gustar sentir algo feo. A nadie. Y yo creo que parte de de ver que han sido emociones como generacionalmente rechazadas por la humanidad me hace como justamente querer darles mucha voz, ¿no? Como que siento que han sido tan relegadas, pero son tan importantes como las otras que es supernecesario poder darles como una voz y decirles, «Aquí hay un espacio para ustedes también.» Sí.

Y yo que he sido una persona que en mi propia historia de vida he conectado también más con esas emociones mías, eh, y y que incluso las he abrazado tanto que ya a veces hay, tengo que decir como un momentico, ya voy a ir a abrazar un poquito las otras porque ya llevo mucho tiempo acá con ustedes. Quiero justamente poderles abrir como ese

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espacio de de decir, «Aquí estamos, no somos malas, ¿no? Porque muchas veces y y he escuchado personas que dicen, «Es que las emociones negativas no es que no hay emociones negativas ni positivas.» Hay hay un grupo de emociones y es un grupo bastante grande y hay emociones que generan placer cuando las sientes y hay emociones que generan displacer cuando las sientes y cuando la sientes pues eso genera una reacción emocional de tu cuerpo eh ante esa emoción. Entonces puedes llorar de felicidad y puedes llorar también de tristeza y al final el llanto termina haciéndose una reacción o puede saltar de rabia y puede saltar de felicidad. O sea, como que la reacción puede ser para cualquiera de las emociones. Entonces creo que que siempre he querido es como darle esta visibilidad a eso que siempre también el sistema nos ha dicho que está mal, como sentir y que está mal tener.

Y entonces si tú estás triste, no llores. Es que no puedes estar triste, ¿no? Pero porque no puedo. Hm. Eh, tienes rabia, no, no, no puedes tener rabia porque entonces vas a actuar superm. No, pero pues es que también es necesaria, ¿sabes? Entonces, eh como que se volvió inconscientemente un reto para mí poderles abrir como este espacio, decirles como, miren, aquí hay una puerta y ustedes pueden salir por acá. Y creo que eso eso también hace que la gente que me lee conecte tanto porque logran encontrar un espacio en donde esas emociones que han estado como relegadas pueden habitar. ¿Tienes alguna

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anécdota de tus lectores que hayan leído este que acaba de salir que está demasiado bebé todavía o el primer libro que sacaste? ¿Qué anécdotas con los lectores has tenido que tú sientas que de alguna manera tu escritura los haya ayudado? No sé si la palabra sea sanar, no no me gusta usarla eh demasiado, pero sí como a conectar con ellos mismos, que creo que eso es s super importante de darle ese reconocimiento a través de la escritura y y de las letras a algo que en ese momento están pasando. Una vez, digamos que generalmente a mí las personas que me leen me escriben como, «Oye, muchas gracias porque nunca había podido decir con palabras que me sentía triste o que tenía ganas de pronto ya no estar tanto aquí. Eh, pero me acuerdo mucho una vez en un micrófono abierto había una persona, me compró el libro anterior y me dice, él lo va a leer. Y pasaron un par de decisiones.

Después vuelvo a encontrarme con esta persona y esa persona me dice como gracias porque pude ponerle palabras a lo que siento y por eso me quedó otro rato más. Y para mí fue supremamente hermoso. Eh, también fue aterrador. Eh, también fue sentí mucha honra también como, uf, wow. y y una responsabilidad enorme también sentí, pero al final de sentir todas esas cosas

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al tiempo dije como qué bonito que mis palabras estén logrando que alguien que se siente así ya no se quiera sentir más así al menos por un rato. Y eso me pareció muy muy muy lindo como con el primer libro, porque pues el primer libro se llama Punto de quiebre y es justamente un recorrido como por diferentes episodios de depresión en donde pues las personas no queremos habitar el planeta, el mundo y pues era como darle voz a esos a esos momentos. Y con Si te vas super bebé, si te vas nació hace muy poquitos días, pero hay gente que ya se lo leyó y he tenido he tenido varias varias perspectivas de las personas.

Hay quienes me dicen que les ha revivido e el desamor, pues y como los ha hecho conectar como con cosas que también sintieron y que han tenido que parar un poco, que dicen como, «Ben, espérate, yo paro porque es que esto me está llevando a un lugar en donde tal vez no quiero volver en este momento.»

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Eh, como también ha habido personas que que me han dicho que que están encontrando en las palabras ese aborrazo para un desamor que están habitando ahorita, eh, porque así es como se están sintiendo. Entonces, yo me siento muy honrada eh de poder acompañar esos procesos desde la inmensidad de las palabras, porque sé lo que es estar ahí, porque sé lo que es sentirse solo y lo que es no saber tampoco como cómo expresarlo. Y algo que tengo muy claro es que si te vas desde el momento en el que yo decidí que fuera un libro y que fuera el público, es algo que ya no me pertenece a mí, que que es el proceso de Ana, claro que sí, eh, pero es algo que ya le pertenece a cada una de las personas que vaya leyéndolo y que ojalá puedan encontrar en esas páginas justamente un recorrido por la tristeza, porque sí es un recorrido por la tristeza.

Yo acá no le voy a mentir a nadie, pero también es un recorrido como por ese reconstruirse una misma en esos procesos. Entonces, eh creo que eso ha sido como lo que me ha hecho sentir cuando alguien me me habla como sobre lo que escribo.

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Es muy lindo, Ana. Además que creo que es una labor muy especial, no solamente el de escribir poesía, ¿no? Sino que yo siento que esto va un poquito más allá de poder ayudar a las personas a que se reconozcan en medio de su tristeza. Creo que es una una labor hermosa. Acá quería leer otro, este del día 169. Se termina la novela que se volvió libro, la canción que nunca escribiste. Se termina la vida una vez más. Me gusta porque siento que que esta obra tiene un poco de esa eh revisarse y poderse ver como redimensionado en la tristeza. Yo he tenido mis propios despechos, muchos, siempre estoy despechada, aunque estoy casada, pero [risas] siempre estoy despechada. Es como una emoción con la que puedo conectar con otros aspectos de mí viéndolo ya desde una perspectiva eh diferente, porque vamos como evolucionando.

Tú sientes ahora, ya que esta obra nació y no es tuya, le pertenece a cada lector que va leyendo, si te vas y va leyendo esta bitácora, que ahora la Ana que eres ahora, ¿cómo ve a la Ana que escribió este libro? ¿Qué distancia hay entre ellas dos? Yo la veo como una Ana muy fuerte, muy valiente. Eh, la veo como una Ana también muy frágil en medio de su de su valentía, porque a la final, no solo con el libro, sino que obviamente me acuerdo de ese

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momento en mi vida y digo, «Uf, esa Ana se agarró de lo que encontrara para poder salir, ¿sí? Como para poder respirar un poquito eh todos los días.» Y eso me hace sentirme muy orgullosa de la Ana de ese momento, porque si ella no hubiera decidido tomar los salvavidas que le iban cayendo, eh, no hubiera decidido tomar esos postits y escribir, no solamente el libro no existiría hoy, sino que esta Ana que está hoy acá tampoco existiría de la manera en la que existe. Y creo que si bien fue un proceso muy duro y muy doleroso a nivel personal, fue un momento en el que Ana tuvo que reconstruirse prácticamente de cero, con nuevas creencias, con nuevas formas, con nuevos gustos, con nuevos vínculos, con nuevos amigos, o sea, desde cero.

Y si Ana no hubiera hecho ese papel como de Bobel Constructor en ese momento, pues esta Ana no estaría aquí, porque yo soy la Ana que la Ana de esa época construyó. Entonces creo que le debo le debo este hábito de hoy en día se lo debo a la Ana de ese momento. Entonces me siento muy agradecida, muy honrada y como que quiero cuidar mucho también a esa Ana de ese momento. Como que hace poquito me preguntaban como, «¿Tú qué harías si la tuvieras enfrente y qué leirías?» Y y yo realmente no le diría mucho, o sea, no le haría un gran spoiler, simplemente creo que la

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abrazaría, le daría cucharita, le daría un besito en la frente y le diría como, «Tranquila, porque él no te va a hacer falta.» Es lo único que le diría a la Ana de ese momento, eh, porque sé que es hizo lo mejor para que esta que está aquí hablando contigo exista, habite el mundo de una manera diferente y pueda también acompañar a otros en esos procesos. Claro, y ese es el poder de la escritura también y el poder de la lectura de poder ir atravesando el proceso y no hacer como un skip, sino que tienes que pasar por ese proceso de haber leído todo lo que leíste, todo lo que escribiste, todo lo que viviste. ¿Cuáles han sido tus referentes para poder construir eh no solamente bitácora, sino construir, digamos que tu tu canon, si se quiere, eh, como escritora? Eh, bueno, a mí me gusta mucho leer mujeres. Eh, creo que es importante que las mujeres leamos mujeres y como que nos apoyemos.

Eh, en su momento Elvira Sastre para mí fue un gran referente de cómo contar la vulnerabilidad, además porque ella también se describe a sí misma como una autora muy viseral. Eh, y creo que eso también me ayudó como a encontrarme con esa parte. Amalia Andrade también colombiana, eh también porque en su momento escribió un libro que estaba muy relacionado como al desamor. Este, a ti, leerte a ti también para mí ha sido como

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una experiencia diferente y nueva, porque también cuentas historias de amor desde otra perspectiva que creo que es importante incluso para ahondar en la tristeza y y autoras como que incluso todavía no han publicado, o sea, Natalie Bayona también la leo mucho, escribe también mucho desde la vulnerabilidad, desde la nostalgia, eh Liia Trujillo, que también eh escribió en su momento mobiliario interior y a quien también la leí bastante para poder entender cómo comunicar como de mejor manera eh las emociones del momento y creo que que esas han sido como las que me han acompañado en este en este proceso. Ahorita estoy también buscando que otras mujeres nuevas puedo empezar a leer.

Estoy con Rosa Montero también, que fabulosa, además también es psicóloga, también es comunicadora, eh también siempre se ha sentido como diferente en el, o sea, como que me siento superidentificada con su historia e para poder seguir contando más cosas. Sí, a mí me gusta mucho Cristina Per Rossi, creo que es una una escritora que que describe perfectamente el amor y como ese volcán interno que que son las emociones femeninas, ¿no? Que solamente leyendo mujeres puedes entender cómo ve y cómo siente el mundo una mujer. Así que creo que es una gran recomendación. ¿Ya la has leído? ¿Has leído algo de de

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Pery Rosy? Sí, tengo un poemario de Pery Rossi que recoge como varios de de sus poemas. Hay otra autora que sin duda de pronto no tanto para este libro y no tanto en este momento, pero sí cuando escribí Punto de Quiebre sí me acompañó mucho que es Alejandra Pisarnick. Eh, ella desde su emocionalidad también desde su viseralidad también me ha acompañado siempre. Hm. Virginia Wolf también, o sea, como además porque históricamente no sé por qué las escritoras mujer terminamos estando un poquito eh más sensibles al mundo desde una perspectiva mental. Entonces, creo que eso me ha me ha permitido entender también cómo funcionamos las mujeres que escribimos, por qué escribimos las mujeres que escribimos.

Eh, y creo que a la final lo que puedo deducir en este momento es que todas buscamos un espacio en el que nuestra voz pueda tener como un eco, eh, y porque todas tenemos diferentes vainas para contar. Entonces, hay que seguirnos, creo yo, abriendo espacios para que las mujeres podamos seguir contándonos cosas. Eh, como este espacio, por ejemplo, yo te admiro muchísimo y me parece que es un espacio maravilloso en donde las mujeres y pues las personas a las que entrevistas, por supuesto, tenemos un eco para poder

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contar eh esta historia que nos atraviesa también desde el ser mujer. Sí. Y y además que creo que es importante, mujeres y hombres que escuchen el episodio de hoy, se animen a poner en palabras colectivas, porque hay mucha gente que escribe, ¿sabes?, que tiene como su sus cuadernos de escritura y está bien, nunca piensan como en la publicación, pero tú no sabes en qué se va a transformar esa ese pensamiento, esa obra. Entonces es importante que se animen a ponerlos en palabras y a lanzarse con ese proyecto literario que tienen para contarle al mundo, porque no sabe, cada libro tiene su propia historia y su propia vida y naturaleza, así que tienen que animarse. A mí me encantaría, antes de terminar el programa preguntarte qué viene para si te vas, qué otros proyectos tienes, eh, qué va a pasar en el futuro contigo.

Qué buena pregunta, [risas] eh, para si te vas, pues bueno, ahorita quisiera poder hacer una gira como por diferentes librerías, eh, contando y llevando como la historia del libro eh, a más personas, a más corazones, a más lugares en donde pues si te vas encuentre un lugar en cada una de las personas que pueda tenerlo y que pueda eh eh que le dé a la gente el poder de expresar lo que está sintiendo. Creo que ese es el objetivo y el destino de este libro. Eh, cuando se acabe, yo

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generalmente saco muy pocas unidades e son unidades limitadas siempre los libros, eh justamente porque me gusta como que sea muy íntima la cosa, o sea, muy colectiva, muy íntima, eh, y después sí quisiera poder ahondar y poder sacar un poemario que reúna todas las otras cosas que he escrito que no están aquí, que no están tampoco en punto de quiebre. Ya ese siguiente proyecto ya tiene nombre en mi cabeza. Este, pero creo que hay que darle el espacio y el lugar que si te vas necesita, que si te vas requiere. Este libro se demoró 5 años en poder salir al mundo y creo que también se merece poder tener un tiempo prudente para existir y para encontrar como su lugar en el mundo. Este, a todas las personas que que de pronto lo quieran tener, lo encuentran también conmigo directamente. Eh, mi Instagram es @aganagrafía.

este o en Matorral, librería de la Macarena, acá en Bogotá o en Santuiceña también están eh vendiéndolo. Entonces eh eso es lo que se viene por ahora, como hacer una gira con el libro, poder eh contar de qué se trata, seguir haciendo mucho contenido pues digital para que el libro le llegue a muchas personas y pueda abrazar esas noches de ausencias eh de la gente que que lo está necesitando. Y bueno, ya iremos viendo como qué nos depara este futuro poético. A ver a

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dónde más podemos llegar. Bueno, ahora es momento de nuestros drops. Drops creativos. Ana, en el programa Siempre para cerrar tenemos eh esta sección que son drops creativos, donde yo le pido siempre a los creadores que nos den cinco goticas de inspiración creativa, cinco recomendaciones de lo que tú quieras para poder seguir como tu camino y las cosas que te inspiran a ti. Puede ser un libro, comida, una película, una persona, lo que sea. Entonces, esto es un regalo para eh los creadores que escucharon el episodio hasta acá. Gracias a los que se quedaron hasta acá después de escucharnos esta conversación. Eh, yo creo que el primer drop es cargar una libreta y un esfero en el bolso eh para quienes escriben o dibujan.

Pues el segundo eh es poder eh tener postits, o sea, los postits como tal en el en los espacios en los que estén, porque eso es como la primera herramienta que uno coge cuando quiere rayar alguna cosa. Eh, el tercero, me atrevería a decir que para mí fue el libro de Valuarte de Elvira Sastre, pues porque quería escribir como al respecto. Si ustedes quieren escribir como desde la vulnerabilidad, los invito mucho a que a que lean Elvira. Eh, ¿cuántos voy? Tres. Cuatro.

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Tres. Es tres. Listo. Me faltan dos. Hay uno que de pronto no es tan saludable, pero a mí me servía mucho para la creatividad y era Coca-Cola con un chorrito de limón. [carraspeo] Eso me ayudaba mucho como a inspirarme, ya que dijiste que también podíamos poner como comida. Y el quinto drop para la para impulsar la creatividad es eh no es algo como muy específico, pero sí si quieren escribir, lean eso sobre lo que ustedes quieren escribir. O sea, si ustedes quieren escribir poesía, lean poesía. Si ustedes quieren escribir novelas, lean novelas. Si ustedes quieren escribir cuentos, lean cuentos. o si son dibujantes o cosas así, pues también que miren referentes constantemente porque algo y es una pues de pronto algo no tan esperanzador y es como que no todos nos vamos a inventar la rueda, ¿sí?

Eh, y que la mejor manera de construir un sello propio es viendo también lo que otros han hecho. Entonces, esos serían como mis cinco drops y mis consejos para que potencien su creatividad. Me encanta. Además que más bien me parece muy esperanzador ese cierre porque la originalidad es un concepto que está probablemente vencido. Yo creo que ahora hablamos más de la voz y de la autenticidad y eso se permea tomándote una Coca-Cola con limón, leyendo, evaluarte de eh o bueno, haciendo, rodeándote de las cosas que te gustan y

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ahí vas a encontrar realmente esa autenticidad porque vas a empezar a escribir desde lo que te gusta y desde las cosas que te impactan. Y yo de verdad estoy muy agradecida, Ana, que hayas tomado esta hora para hablar conmigo y con la comunidad creadora. Por favor, despídete. Y de nuevo, mil gracias por haber estado hoy acá en Creadores. Bueno, a quienes nos escucharon hoy, muchas gracias por haber estado conectadas con nosotras hoy en Creadores. A ti, Deni, gracias infinitas por invitarme. Voy a hablar de mi historia, de si te vas y absolutamente todo. Mi admiración total para ti por este espacio y por todo lo que creas y por todo lo que haces. Eh, esperamos o pues yo espero que les haya gustado muchísimo. Espero verlos pronto y eh me contactan pues por ahí cualquier cosa.

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Claro, por favor compren si te vas de de Ana. Y nada, yo quiero agradecerle a toda la comunidad de creadores que ha llegado hasta este episodio. Tenemos ya más de 30 episodios dentro de la comunidad creadora, así que estoy feliz. Recuerden que pueden seguir el podcast para que sigan ayudando a que llegue a nuevos creadores y les avise cuando haya episodio nuevo, ranqueen el podcast. y así me ayudan a seguir creando contenido. O compártanle los episodios también a alguna persona que esté despechada y necesite ser su propia bitácora [risas] y su propio libro. También pueden escribirme si les pareció chévere este episodio o me quieren dar ideas a través de @Denidalo, en cualquiera de las redes sociales o en wwwdenidalo.com. Esto, señores, fue otro episodio más de Creadores. Nos escuchamos en un próximo episodio. Ciao. Ciao. [música]

¿Tienes una historia creativa que contar?

Si quieres sentarte a conversar conmigo en un episodio de Creadores, escríbeme. Cuéntame quién eres, qué creas y por qué tu historia puede inspirar a alguien más.

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