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Por Deniris Daza|Posteado 20 Jul, 2020|0 Comentarios|124 Vistas

Deja descansar tu creatividad

Supongo que ustedes también lo están viviendo, ¡nada me fluye! Los días de encierro están cobrando estragos y cada vez más siento una asfixia creciente en la mente.

Escribir un párrafo ahora luce como escalar el Everest en chanclas y la opinión ajena resulta un verdugo imaginario.

Todos hemos hablado de crecer, de tener algún proyecto y de aprovechar el tiempo, pero nadie habla de parar.

El darle un stop a la imaginación es crear en sí.

Regalarte espacios de ocio son vitales para poder llenar el tanque y seguir nuestro camino.

La imaginación es una ventana al mundo interior, es una de las formas que tenemos para expresarnos y comunicar todo lo que bulle en nuestro universo emocional y cognitivo.

Imaginar además de ayudarnos a generar el pensamiento abstracto y el creativo, también nos permite liberar tensiones, ampliar nuestra noción del mundo, nos alegra la existencia y favorece el bienestar psíquico y emocional que bien que nos hace falta por estos días. 

Buscando comprensión en mi comportamiento ocioso por estos días, comencé a buscar información de los grandes y sus rutinas, para castigarme o echarme un bálsamo en las heridas del ego creativo. Probablemente ellos dedicaban horas y horas de su vida a -crear-, pero resulta que para mi paz mental, no era así.

El libro Daily Rituals del escritor y editor norteamericano Mason Currey cuenta parte de las rutinas y el tiempo de dedicación de los grandes creadores de la historia y me  resultó fascinante el tiempo que le dedicaban a pensar, a vivir y a crear. 

Picasso por ejemplo, ocupaba cuatro horas de su tiempo diario a HABLAR, a pasar el rato con amigos, sus tiempos  de pintura estaban reservados desde las 3 de la tarde a las dos de la mañana haciendo pequeñas pausas para ir a cenar. No tenía horarios convencionales como los “mortales”, sino que diseñaba el propio para nutrirse y volver al lienzo.

Jamás podría con esa rutina, paso.

Kafka en cambio tenía un trabajo convencional de ocho de la mañana a dos de la tarde en el Instituto de Seguros de Accidentes Laborales del Reino de Bohemia y escribía por las noches, desde las 11 hasta las 6 de la mañana y solo recuperaba sus horas de sueño 3PM a 7:30PM para volver a la escritura otra vez.

No hay duda que para crear, efectivamente necesitas tener tu propia rutina, una que  te haga sentir cómodo y que le dedique el tiempo suficiente a tu ocio.

Regenerar tu energía creadora no es tarea fácil, estoy de acuerdo con la idea de que la inspiración te encuentre trabajando, pero también creo que las pausas son vitales para dejar fluir las ideas.

Esa presión absurda por demostrar que sí, puedes ser una máquina de pensamiento solo te terminará agotando y alejando de tu meta final: entregarle tu obra al mundo. 

Por lo pronto, seguiré refugiándome en las pausas “inactivas”, descubriendo textos por ahí, mirando series que no me hagan pensar demasiado y conectarme con mi creatividad cuando ella esté dispuesta a trabajar, seamos más amables en días donde necesitamos estar en paz y calma con nuestra imaginación. 

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