Lo que te llevas
- 1Escribe al menos una línea cada día: la constancia pequeña suma más que esperar el momento perfecto.
- 2Confía en tu editor: lo que cortas con dolor muchas veces es lo que hace respirar tu historia.
- 3Una vez al mes exponte a algo que te incomode, un sabor, un libro o una película distinta.
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[música] Claro que eres creativo, solo que no tienes un buen editor. Creadores con Denado. [música] Hola, hola, bienvenidos a Creadores, tu persona que me está escuchando desde cualquier otra parte del mundo. Yo soy Denirisd@Denidalo, creadora, escritora, autora y procrastinadora en tiempos imprudentes. Bienvenido a este espacio. Seguro que junto a quien produce este podcast @soybalsánalzán, he creado desde Bogotá este ambiente que está remoto para podernos conectar con creativos de todo el mundo. Si estás aquí, seguro estás buscando un espacio donde puedas unirte a una comunidad para recuperar la fe en tus ideas. Así que estás en el lugar correcto, danos like, [música] ranque el podcast y comparte para que puedas seguir trayendo nuevos creadores invitados como la persona que traigo hoy y que vengan a contar sus experiencias y sus trucos para vivir una vida creativa.
Si quieres estalquearme y conocer un poco más de mí, entra a wwwdenidalo.com y ahí vas a poder conocer un poco más de mis proyectos, del podcast, de mis libros y de paso lo compras también. Hoy traigo un episodio muy especial. No sé en qué momento se va a desdibujar la frontera entre podcaster, autora, eh no
sé, alumna, porque hoy vamos a hablar con mi Ada madrina. Déjenme contarles antes de decirles de quién se trata, cómo la conocí. Yo estaba en mi propia crisis creativa, estaba en esos momentos donde uno no sabe como para dónde agarrar y de repente algo me dijo, tienes que buscar el nombre de editora dentro de Instagram. Y apareció su nombre. Ella es una creadora con todas las de la ley, es periodista, editora, tiene más de 15 años de experiencia como profesional y 7 años editando. Y es una especialista en contar historias, pero lo que más me gusta de ella es que ayuda a contarlas. Hoy vamos a descubrir un poco cómo es este mundo de la edición.
Ella ha trabajado para editoriales muy importantes como Planeta, actualmente Urano, pero lo que más llama la atención de ella es que es creadora de un proyecto muy brutal llamado Juanita dos Puntos, donde creó una metodología, su propia metodología para ayudarte a escribir. Y bueno, con esa metodología ha logrado editar más de 100 libros donde está Alejandro Marín, Tuti Vargas, Fanny Lu, el doctor Javier Galvis, Diego Mateus, Adriana Convers que es la conocida Fat Pandora y bueno, este pechito humildemente yo ahí con Diario de una acuariana, una obra que si no fuera poder ella no existiría. Así que hoy le doy la bienvenida a Juanita Escayón, a creadores Juanis gracias por invitarme. Lo habíamos intentado ya antes.
Sí. Apenas hoy pudimos encontrarnos y creo que es el momento perfecto porque las cosas siempre pasan cuando pasar. Eso es correcto. Uno conoce a la gente cuando la tiene que conocer y todo pasa como tiene que ocurrir. Y yo hoy tengo un reto porque obviamente Juanis y yo ya tenemos qué, 3 años, 4 años, no sé, mucho tiempo, desde pandemia conociéndonos. Desde pandemia, porque yo estaba en Inglaterra cuando llegó tu mensaje por Instagram, así que fue o 2019 o 2020. Así es. Yo yo hoy voy a intentar olvidar todo lo que sé de ti porque quiero que la gente que escucha creadores te conozca primero como persona, porque Juanita es una persona increíble, eh, y que conozca tu proyecto, tu background. Hay mucha gente que siempre se acerca a mí preguntándome cómo puedes escribir un libro. Eh, no tengo la respuesta para eso, honestamente. Espero que tú sí.
Y eh bueno, gente que tiene como todo este tema de la sanación, que es lo que tú te has especializado. Pero antes de hablar de todos esos tecnicismos, a mí me gusta siempre empezar el episodio eh hablando con el creador invitado sobre su infancia, porque hay mucho de lo que hoy es que se guarda en la infancia. Yo a veces me he preguntado en todo este tiempo que te conozco, si tú y yo hubiésemos sido amiguitas de colegio, ¿cómo eras tú cuando estabas en la primaria, por ejemplo? ¿Qué clase de niña eras? Mira, yo tengo una cosa muy curiosa y es que yo pocos recuerdos de
mi infancia tengo y ahora y llevo mucho tiempo haciendo terapia y una de las causas de tener pocos e recuerdos de infancia es que como que tu inconsciente olvida eso para protegerte. No quiero decir que fui una niña maltratada ni violentada ni abandonada porque nada de eso pasó. Pero bueno, todos tenemos nuestros propios traumas y nuestra historia. Lo que yo sí recuerdo de niña es que a mí me salvó la imaginación. Me salvó como de esos miedos y temores más profundos que yo tenía. Porque si era una niña muy miedosa, a mí, por ejemplo, me daba pánico que mis papás se quedaran dormidos y ya estar despierta. No, no, no sé cuál será la razón psicológica detrás de esto, pero a mí la imaginación siempre me salvaba en esos momentos de más angustia y de más ansiedad.
Y no había nada que yo disfrutara más que jugar a imaginarme ser otra persona y tomar roles que distintos que me pusieran en un lugar seguro. Y además de eso escribía siempre como que yo siempre encontré en la escritura, incluso sin entender el por qué encontré en la escritura mi mejor aliado como mi ángel guardián. Eh, y es para mí no había un momento más emocionante en el día que llegar por la noche y escribir querido diario hoy tal porque tenía diarios con
candadito y la escritura y la imaginación de verdad me salvaron desde muy chiquita. Y tuviste, tuviste tu propio diario, eras coleccionista de diarios. ¿Cómo era esa relación para hacer como ese journaling que ahora le decimos así, no? Pero en la infancia era tan presente. Mi mamá me molestaba porque me decía que yo cargaba cuadernos de todos los tamaños y de todos los colores y yo tengo una obsesión por la sección de papelería de las tiendas. Eh, los cuadernos para mí de verdad son un objeto precioso y mágico. Entonces yo sí coleccionaba todos los diarios posibles.
Me acuerdo mucho que tenía de todos los tamaños, que tenía con tapa dura, tapa blanda, tenía uno que tenía la tapa colchadita, era morado y tenía un candado que no servía para nada porque un candado como un chiste de candado, pero [risas] en mi mundo mágico era era el cuaderno donde yo podía anotar todas esas cosas más privadas de de mi vida, que sería como me gusta Pepito Pérez, pero no soy capaz de decirle a nadie, pero coleccionaba cuadernos, más que cuadernos, coleccionaba diarios y Me encantaba escribir con esferos de colores. M a mí me quedó muy marcada una frase que tú me dijiste una vez que era como que no te gustaba escribir en negro porque era como escribir de luto. Eso lo tienes presente desde chiquita o yo jamás en mi vida había pensado eso. Entonces que tú me lo dijeras es como viene arraigado de alguna visión que
tienes desde pequeña. No sé si de luto o desde pequeña, pero lo que yo asociaba, que caigo en cuenta ahora de adulta, es asociaba la escribir en negro o en azul o en rojo como las tareas del colegio, porque en mi colegio solo podíamos escribir con negro, azul o rojo. Como yo no quería estar haciendo como una tarea de colegio, yo disfrutaba mucho escribir con esferos y si tenían escarcha, me acuerdo que era muchísimo mejor. Eh, entonces escribir en negro nunca me ha gustado porque me parece que tiene una carga muy tiene dos cargas, uno de de la responsabilidad y la seriedad de un de un trabajo y la segunda tiene una carga como de oscuridad y tristeza que no me gusta. O sea, si bien escribir es de los procesos más difíciles que puede emprender un ser humano, eh, también es muy liberador y muy bonito.
Entonces, como yo creo todo en todos los actos de psicomagia posibles, si puedo no escribir de negro, no escribo de negro.
hay un un poquito de de tu infancia todavía muy presente con eso que que estás mencionando. Eh, ¿recuerdas algún libro en específico que hayas leído de pequeña que tú dijeras además de escribir? Porque yo creo que también en personas como tú la escritura se comienza a volver como si ese escape, ese espacio seguro donde tú cuentas que te gusta Pepito Pérez o qué sé yo, pero la lectura en qué momento pasa de tu infancia y cuándo se vuelve algo tuyo? En el colegio donde yo estudiaba nos hacía leer mucho y yo amaba leer historias, amaba. Recuerdo con mucho como gozo los 12 cuentos peregrinos de Gabriel García Márquez. Me lo leía una y otra vez. Me encantaba. Además, mi abuela era una mujer muy estudiosa de los libros. Ella estudió filosofía y letras. Fue de las primeras mujeres que pudo estudiar en Colombia.
Entonces, para ella, su intelecto y su capacidad de raciocínio y de pensamiento eran muy importantes. Y yo recuerdo que la casa de ella tenía un estudio que estaba todo rodeado de libros y ese era como un templo y un lugar sagrado para ella. Entonces, yo creo que verla a ella relacionarse de esa forma con los libros fue lo que a mí me llevó a relacionarme igual con los libros, como un lugar seguro. Entonces, recuerdo mucho 12 cuentos peregrinos que lo leía por lo menos dos veces al año porque me encantaba. estaba, me acuerdo que estaba destruido ese libro era de una portada blanca, tapa blanda y recuerdo uno mucho
de anagrama, eh, que tenía esas colecciones de de la portada amarilla, no sé cómo se llama, pero era un libro sobre el secuestro de una niña. Y yo creo que yo no debía haber leído eso. Yo creo que yo no tenía la edad para haber leído eso cuando lo leí y eso me dejó a mí un trauma de nada. Yo creo que por eso era que mi mamá, que mis papás se durmieran, porque era el secuestro de una niña que encerraban en una como en una habitación y ella solo veía si era de día o de noche porque entraba una luz por una rendijita de la ventana y nunca nadie la rescató. Y entonces todo el libro es la historia de ella narrado por ella, cómo pasaban los días ella encerrada. Yo creo que yo no tenía para leer eso porque me acuerdoía del libro y todavía siendo acá en la boca del estómago como la ansiedad y el miedo que a mí eso me producía.
¿Sabes que cuando uno habla que, por ejemplo, una persona que es escritora o que está relacionada como al mundo de las artes o de la creatividad, siempre hablado de cómo la imaginación lo salvó en la infancia o de cierta manera era como tu espacio seguro, pero una persona que lee tanto, especialmente en las generaciones de las que nosotras somos, eh probablemente también vivía otra parte y era como, o por lo menos yo lo vivía así un poco segregada, ¿no? Como esta característica de que te veían como una nerd. ¿Cuál es la sombra también de esa historia? Quizás estabas como aparte para después
conectarlo un poco con llegar a estudiar periodismo, que a lo mejor en una chica, no sé si hay un poco de de machismo también en esa visión, pero cómo pasa e ese momento también de tu adolescencia siendo una chica lectora que le gustan los libros, que le gusta escribir, ¿sentiste como que estabas un poco apartado o tenías ahí tu tribu? No, mira, yo yo nunca me sentí parte del del espacio donde yo crecí por muchos factores, es decir, eh estábamos mi familia y yo lejos de todo, como el gran núcleo familiar, porque era otra ciudad distinta donde vivíamos eh con costumbres diferentes a las que tenía al menos mi mamá, que era con quien más compartíamos en el día a día. Yo nunca me sentí parte de ese lugar. Si tú le preguntas a mis compañeros de clase, probablemente ellos dirían que yo era el grupo de personas populares eh el salón porque había gente a la que le hacían bullying.
Yo lo recuerdo. A mí no me hacían bullying, pero yo nunca me sentí parte de ese grupo de personas populares porque además primero, como yo sentía que no era parte, pues nunca tuve una identidad ahí y segundo como que yo no encajaba en lo que en lo que era el otro según yo. Entonces yo era, por ejemplo, yo era superdgada, entonces eso me hacía a mí sentir muy insegura. Entonces a mí cuando empezó la edad de relacionarse con los niños, a mí me costaba mucho trabajo relacionarme con ellos, pero era
amiga de los que eran más populares, pero yo nunca sentí que ser vista por ellos como ellos veían a las otras, ¿me entiendes? Era un era un como un inituin entre soy popular y no soy y soy de las nerds, no era de las nerds. O sea, me acuerdo que había una niña que era esa sí era de las nerds, nerds, se llamaba Lorena y se burlaban de ella todo el tiempo y ella sí que no tenía amigos, no la invitaban a salir a nada. Yo no era ella, pero tampoco era la más popular, aunque no era amiga de Lorena.
Entonces era una yo era un un yo siento que yo era un universo muy especial y muy único dentro de ese grupo que al final sí era muy homogéneo y yo creo que ahí es desegesta finalmente la persona que eres y por eso me gusta siempre como hablar sobre la infancia porque fíjate que estabas como en la misma posición que tienes hoy siendo editora, que es la persona que tiene distintas perspectivas y tiene la capacidad como de verlo desde afuera, que es finalmente el trabajo de un editor. Y yo sé que quien estáé escuchando este episodio cuando yo digo, «Bueno, eh, ¿estudiaste periodismo hace, no sé, 15, 16 años y y que mencione el hecho de que eres mujer puede parecer hoy como un comentario machista, pero la verdad es que hace 16 años que una chica joven estudiara periodismo probablemente podría ser visto como como algo bold, ¿no? Como una persona que quiere documentarse o que
tiene ciertas características. ¿Cómo fue tu paso hacia hacia esta carrera que en Colombia creo que es una carrera desafiante, ¿no? En cualquier país de Latinoamérica y del mundo, pero en Colombia especialmente creo que se requiere tener cierta cierto carácter. Mira, eh cuando yo entré a estudiar periodismo, yo entré estudiar periodismo en el 2005 y las mujeres o o querían ser presentadoras de televisión o los hombres ser periodistas deportivos y muy poquita gente asociaba al estudiante de periodismo como alguien intelectual. con capacidad crítica que quise Daniel Coronel en ese momento era un periodista muy referente como de de todos los estudiantes. Entonces, muy poquitos cabían dentro del dentro del nicho de quieren ser Daniel Coronel. Las niñas querían ser periodistas e para presentar programas de televisión y los hombres para hacer periodismo deportivo.
Y encima de todo estudié en una universidad como muy caracterizada porque la gente con recursos y con plata eh estudia ahí y encima de todo comunicación social. Entonces, claro, yo estudiaba con unas mujeres espectaculares que sí querían ser presentadoras de televisión y pero al final yo ahí adentro me di cuenta que éramos muchísimos más. los que no soñábamos ni con ser periodistas deportivos ni con ser presentadoras de televisión. Y yo siempre tuve un interés
muy grande por el conflicto, no por el conflicto armado, sino por rescatar personas en peligro, por decir como fue madre. Yo cuando yo decidí que quería estudiar periodismo, yo decidí estudiar esa carrera porque quería darle voz a personas que necesitaran una voz y no la tuvieran en un acto de profunda ingenuidad. estudié periodismo con esa intención, porque los periodistas sí que no son la voz de nadie y hay demasiados intereses que median cada cosa que produce un medio de comunicación.
Y cuando entré a trabajar en los medios de comunicación, me desenamoré rápidamente y muy muy rápido yo me di cuenta de que yo no quería ser periodista, de que a mí el periodismo me había dado las herramientas para tener una buena conversación y construir una buena historia, pero que yo no quería pertenecer a ningún medio de comunicación y que yo no quería ser eh un títere que dijera lo que tenía que decir. Esto es una un comportamiento muy político también. Es yo no quiero estar diciendo esto. Y cuando me desenamoré tan rápido el periodismo dije, no, yo me pregunté mucho por qué había estudiado yo periodismo y entré en un conflicto interno, tenaz hasta que dije, «Pucha, Juanita, porque tú querías ser periodista de conflicto, tú querías ser periodista de guerra.» Y yo soñaba con ir allá a cubrir pues Israel y
Palestina. y encontré una maestría en Argentina que era específica en conflicto, eh pues que tenía una un como una especialidad en conflicto y me fui para Argentina a estudiar la maestría, pero tampoco fue lo que yo quería porque era una maestría muy académica. Los argentinos sí que son están ideologizados de todas las formas posibles, eh, y era una maestría muy muy teórica y muy política. Y encima de todo ahí volví a hacer como pucha, yo no estoy, no me siento parte de esto porque fui a estudiar a una universidad pública en Argentina. Todos los argentinos que estudiaban conmigo venían de universidades públicas y la mayoría de latinoamericanos que estaban fuera, que venían de fuera de Argentina, iban de universidades públicas y yo era las muy poquitas que venía a una universidad privada y eso fue un choque con muchas personas muy grandes.
Yo me acuerdo que me decían que yo era la gomela porque además yo yo entraba a esos salones y pero por qué, ¿cuál es la necesidad de destruirlo todo? Porque en una facultad de ciencias sociales de una universidad pública, todo está roto, todo está lleno de stickers, todo está mal maltratado. Y yo decía, «¿Cuál es la necesidad de mal de dañar las cosas?» Porque entonces que si no se escuchan y entonces si no y yo no voy con esa teoría, o sea, yo yo creo que no hay necesidad de dañar al otro y dañar las y dañar el afuera para
solucionar las cosas. Entonces también fue un poquito rudo para mí pertenecer a ese espacio, pero ahí dije como no, yo esto tampoco es lo que yo quería aprender y practicar. Y volví a Colombia y me fui a trabajar con el ejército para para trabajar como en una investigación por el proceso de paz que estaba firmando el gobierno con la Spark. Eh, y yo tenía que investigar Córdoba y Durorante Queño. Entonces, me fui a vivir a Montería y ahí sí que fue realmente poner en práctica lo que lo que esa niña soñaba de vivir, el conflicto fue tan intenso y tan duro que me di cuenta que eso tampoco era lo mío. Yo estaba creo que siempre estaba en un camino de exploración y búsqueda constante sin saberlo. Y yo creo que todos los seres humanos vivimos cada día en nuestra vida como un proceso de búsqueda y de explorar quiénes somos, qué queremos.
Y estos últimos años para mí ha sido muy retador, pero muy bonito el enfrentarme con una palabra que es mi mantra todos los días y es desaprender. Como no necesito luchar en contra de la corriente porque un día dije que quería ser periodista de guerra y cuando llegué al conflicto no me gustó, pues no tengo que serlo. Desaprendo esa creencia que tenía de que si no lo lograba iba a fracasar, de que si no lo lograba no lo iba no iba a ser exitosa. Lo intenté y no y no fue mi espacio.
Volví a los medios de comunicación después y fue como la reafirmación de no Juanita, pero es que usted no aquí no es. ¿Por qué tan cerca? Aprenda. [risas] Uy, Deni, yo tuve un año y medio de medios de comunicación después del ejército brutal, brutal. O sea, eso me llevó a los niveles más oscuros del infierno, estar en esos espacios. Pero el infierno mío, sí, el infierno personal, ¿no? De no encontrar esa sintonía entre lo que el alma te está pidiendo que tú hagas versus lo que te ofrece el exterior, lo que te ofrece el mundo.
Y ahí hay una dualidad que uno le cuesta como hacer match total, porque si yo me paro externa a mi realidad, yo digo, lo que ella está diciendo no es no es real, porque me iba superb en el trabajo, rápidamente fui ascendiendo, la verdad es que era muy buena, pero yo no disfrutaba estar ahí, yo no disfrutaba ese espacio, yo no era feliz, yo no me levantaba todos los días a decir, «¿Qué dicha que voy a trabajar?» Era como, «¿Por qué estoy yendo a ese lugar?» Y físicamente me empecé a enfermar. mucho el, es decir, la factura empezó a llegarme a través de la de mi salud física y cuando yo renuncié a la revista donde trabajaba, yo creo que estaba a 15 días de terminar en cuidados intensivos del grado al que del límite que prove en mí misma, mental y físico. Y yo me fui de ahí a Planeta, a una de las
editoriales más grandes que existen de habla hispana, sin la más remota idea de hacer un libro. Wow. Eso eso es algo que a mí me asombra, ¿no? Y antes de que nos cuentes un poco cómo llega la la Juanita Editora, hay algo importante que yo le quiero dejar a la comunidad creadora de esto que acabas de mencionar, porque a veces la gente creativa está como con este ruido interno de de no poner en paz como esas dos necesidades que son válidas, ¿no? la necesidad del alma de eh en tu caso, yo lo identifico como eres una mujer que repara, que busca la reparación, que busca unir y y esa persona que repara también tiene la capacidad de observar que hay que reparar, por eso eres tan buena editora.
Pero también como que hay un componente comunicacional que quiere como entregarle al mundo esta sabiduría que has ido acumulando pues en estos espacios en Argentina, en tu vida dentro del ejército, en Montería y todo lo que has aprendido. Pero hay algo que a mí me parece muy desafiante, porque yo también soy comunicadora y jamás me atrevería a editar un libro porque siento que tienes que tener como una capacidad eh de poder no solamente ver lo que otros no ven, sino también de poder tener la sutileza de hablar con la persona que está creando, porque es una cocreación que existe allí. Cuando llegas a Planeta, ¿cómo cómo fue ese inicio dentro de la edición? ¿Cómo pasó? Me gustaría mucho
como escuchar de ti alguna anécdota de lo de lo primero que que viste al llegar al mundo con los escritores, que somos seres bien particulares, ¿no? Y estresantes también. Pues mira, mi llegada a Planeta fue yo yo literalmente aterricé en planeta porque yo tengo muchos ángeles de la guarda en mi vida. Yo soy una persona extremadamente cuidada por energías que yo no controlo y que ponen a personas que me salvan todo el tiempo. Entonces, yo en la universidad tuve un director de tesis que era un profesor de periodismo y era periodista y a mí me parecía el tremendo personaje, porque era un periodista muy poco convencional y él dirigió mi tesis de la universidad y digamos que hicimos un buen click y un día me lo encontré. Él fue el que, de hecho, después del ejército, él fue el que me llevó a un medio de comunicación, medio como, «Oye, ahí están buscando un periodista, ¿por qué no intentas?»
Y y ojo a esto, ¿no? Yo pasé de venir del conflicto más hijuemadre en el Urabantoqueño a trabajar en la revista Caras de Televisa. Eh, imagina parándula, pero yo tenía que pagar el el haber estudiado en otro país. Yo tenía, o sea, necesitaba trabajar sí o sí porque en Argentina pensaban que yo era una niña millonaria, rica, no sé qué. Y bueno, cuando llegué a mi realidad, mi realidad es que tienen que ir a trabajar
[risas] a en la farándula porque tienen que pagar haberse ido a otro país a estudiar. Y cuando yo me reencuentro con Andrés le digo, «Definitivamente no estoy contenta, esto no es lo mío.» O sea, y él me dijo, él era el gerente de no ficción de planeta en ese entonces y me dice, «En Planeta estamos buscando un editor, ¿por qué no te presentas?» Le dije, «Yo no sé editar un libro, yo amo leer y amo escribir, pero yo tenía muy muy en mi cabeza la estructura periodística.» Eh, y me dijo, me acuerdo mucho que me dijo, «Lo peor que te puede pasar es que no pases, porque este señor es un ser muy muy especial espiritualmente. Eh, por eso digo yo que era un periodista poco convencional.» Y yo me presenté, presenté una prueba que me acuerdo que era un libro que después edité y fue un gran reto porque era un Max, se llamaba el autor.
Este señor había hecho un doctorado en la Universidad Nacional y había escrito su tesis sobre, pues ya no me acuerdo si eran los ladrones, los fantasmas o los policías, como el siglo XI en Bogotá. Y yo tenía, me mandaron ese manuscrito de prueba y mi prueba fue cómo editaría yo ese libro. Y como yo no sabía cómo editar, lo que hice fue pensar, Juanita, ¿cómo conviertes esto que está tan poco interesante para un lector común a una historia común? Y las sugerencias que hice, me dieron el trabajo en Planeta y
después entonces yo entré a Planeta y yo era la chiquita de los editores y yo creo que ni siquiera el director editorial sabía como qué iba a hacer yo, como esta que le vamos a dar las tareas chiquitas. Yo me sentía un poquito como la practicante que ponen a solucionar tareas eh poco relevantes muy importantes en el día a día. Y entonces a mí empezaban a llegar los libros como el de Max, libros chiquitos. Pero el primer libro que yo edité en mi vida, que fue que fue el mayor reto, creo que fue uno de los retos que más me me enseñó a tener carácter editorial, fue el libro de El que en ese entonces era senador Iván Duque. A mí me entregaron un manuscrito que se llamaba indigna acción y me dijeron, «Esto es de Iván Duque, tienes que editarlo.» Y yo, ¿quién es Iván Duque? y me un senador y yo, bueno, pues editaré al senador Iván Duque.
Le escribí al senador Iván Duque como senador, soy su editora, necesito que nos reunamos. El senador Iván Duque fue al otro día Planeta. Él evidentemente ya tenía intenciones presidenciales porque indignación era un un diagnóstico de Colombia de cómo estaba la Colombia en ese momento. Por eso se llamaba indignación, pero era una invitación a la acción, a qué área que tendría que cambiar para mejorar el país. Y había un capítulo muy grande de esos sobre el proceso de paz y él y yo teníamos una posición muy diferente al proceso de
paz. Y por eso digo que fue uno de los retos que creó más carácter editorial en mí, porque yo nueva, llevaba tr días en planeta y tuve que empezar a poner límites, no de esto se publicó, no, sino de cuestionar por qué sí cabría eso dentro de un plan editorial. Al final, indignación se publicó con ese capítulo modificado después de muchas conversaciones y muchas discusiones con Iván. Y ese fue el primer libro que yo hice y que me mostró cómo un editor tiene la relevancia para hacerle pensar a los autores un poquito más allá de lo evidente en su cabeza. Esta historia está buena, pero ¿qué tal sí? Y es como un push más allá de fuera de tu zona de confort para arriesgarte, para ver cómo podrías transformar esta historia de buena a super buena y de super buena, extraordinaria.
Y pues terminé haciéndolo con un personaje que después fue presidente de la República y que además es una persona que lee mucho, que escrito mucho, que es muy crítico y que yo creo que desde ese entonces todavía estaba acostumbrado a que no le llevara la contraria. Eh, entonces, pues así fue como aterricé yo en planeta y ese fue el primer libro que edité yo en mi vida de indignación. Qué difícil, qué difícil, porque te escucho hablar y yo siento que un editor, pues no solamente es alguien que tiene cierto criterio o que va forjando un criterio sobre las historias
o la continuidad de una historia o para que una historia sea un poco más interesante, sino también tiene que que tener como muchas herramientas, ¿no? Como ser psicólogo. Bueno, en mi caso, Juanita es mi psicóloga, es mi cheer leader, eh es mi terapeuta espiritual, holística, de alimentación. Son tantas cosas de las que se alimenta un editor. ¿Qué qué podrías enumerar tú que debería tener una persona para ejercer la la este mundo editorial, no? La visión editorial, editar libros, porque sé que hay gente que escucha este este podcast que probablemente tiene esa inquietud y a lo mejor viendo tu background, pues uno puede sentir como que eres una mujer muy preparada, pero ¿qué características o qué skills que no necesariamente están ligados con lo académico debería tener un editor? Yo creo que hay dos cosas que son muy importantes.
Uno es la capacidad autocrítica y de mirarse para dentro y decir, «Necesitas ser humilde para ser un buen editor.» Si tú no eres humilde y no eres capaz de mirarte para dentro y decir, «Je madre, tú puedes no estar personalmente de acuerdo con esta teoría o esta hipótesis o esto, pero hay mucho valor ahí para otras personas, no lo logras, ¿no? Porque es que el trabajo del editor a me parece muy difícil porque es que es muy delgadita la línea entre que lea la persona que está editando o lea la persona que le gusta leer. ¿Sabes? Cuando yo leo tu manuscrito, yo puedo decir, y eso me
pasa siempre, sobre todo con historias como la tuya, por ejemplo, diario en acuariana, yo siempre empiezo a leer con ojos de editor, pero es imposible no terminar leyendo con ojos de lectora y y tener que recordarme todo el tiempo, ¿no? Juanita, tienes que ser, o sea, tienes que prestar atención con una mirada más crítica, pero desde la humildad, de la humildad de decir, «A mí no me gusta esto, pero funciona. Yo no yo no coincido con este pensamiento, pero funciona.» Y la segunda es tener mucha curiosidad y tener cada vez un mundo más grande en tu cabeza. Porque es que si no tienes curiosidad y no tienes un mundo cada vez más grande dentro de ti, no estás posibilitado o habilitado para ver otras opciones a la vida que ya conoces, a las realidades que ya conoces. Yo he tenido la inmensa fortuna, por ejemplo, de viajar por el mundo en ferias del libro.
Entonces, en un mismo año estuve en la feria del libro de Corea del Sur y de Dubai, que son dos culturas muy opuestas. y dos culturas muy diferentes a las colombianas y ver lo que publican en esos dos países en comparación con lo que publicamos acá. A mí me abrió el mundo a madre, podemos hablar de otras cosas o ese mundillo intelectual. Yo sé que cuando si alguien escucha esto probablemente no le guste, pero ese mundillo intelectual de los literatos que creen que ellos son superiores
porque son más inteligentes y entrar a ese grupo es imposible. eh y critican que hagan libros de no ficción y libros de bienestar, pues yo yo creo que esas son personas que se están quedando atrás en el tiempo y van a ser los picapiedras en muy poquito tiempo, porque si tú sigues negándote a la posibilidad de que puedes hablar de otras cosas, de que puedes escribir de otra forma, de que puede haber otras formas de de narración y de narrativa, incluso de que puede ser un bestseller de libro sin haber estudiado literatura. Si tú te niegas a eso, te quedaste atrás en el tiempo.
Entonces, yo creo que la única manera, no, no la única, pero sí creo que dos de las cosas que sí o sí necesita tener un editor para ir evolucionando también su propio trabajo es tener un mundo muy amplio en su cabeza y y como la disposición a seguir aprendiendo, ser muy curioso y ser humilde y ser capaz de reconocer que aunque a uno como persona no le gusta, la cosa funciona.
Absolutamente. En este podcast yo siempre hablo como de la nutrición que necesita tener un creativo, independientemente sea cual sea su oficio, si es editor, si es ilustrador, lo que sea. Y eso que dices me parece muy interesante porque hay mucha gente que quiere escribir, me pasaba, me pasó como autora, que quiere escribir su historia por las razones que sean y sienten que su historia no es suficiente porque, claro, quizás en en Latinoamérica y en Colombia específicamente, el mundo editorial y el mundo literario sí puede ser elitesco o puede haber muchas limitaciones, pero esta nutrición se da cuando uno saca la cabeza, en tu caso que te fuiste a Corea y ves como lo que se está haciendo del otro lado del mundo, literalmente A mí me pasó cuando estuve en Nueva York, que visité como muchas librerías y me daba cuenta de esto, de lo subestimadas que están nuestras historias, ¿no?
Como este carácter mágico que es lo que llama la atención incluso de la literatura colombiana. El Gabo cuando sale al mundo, pues obviamente la magia que está dentro de nuestras calles, nuestras vivencias, es lo que llama la atención.
y tú ves en los mostradores de las librerías cualquier cantidad de libros y y no es un secreto para nadie que primero la no ficción pues fue premiada hace poco eh con el premio Nobel de Literatura para Anir Daus que escribe no ficción, escribe sus historias, sus vivencias, tiene este libro del acontecimiento que para mí fue tan impactante leer, pero también ves otro tipo de libros que pueden ser bestseller, ¿no? que que venden muchísimo y que no necesariamente pueden estar catalogados dentro de la visión que tiene un un literato de de lo que es escribir o no. Y ahí es donde cobra tanta importancia un perfil como el tuyo. Cuando yo te conocí, eh tú estabas en Inglaterra estudiando todo este mundo de escribir para sanar.
Yo creo que la sanación hoy es una herramienta holística que se puede ver en muchas cosas, pero cuando tú vas al psicólogo, lo primero que el psicólogo te dice es, «Necesito que escribas lo que sientes. Necesito que lleves un journal de tus emociones.» Eso fue lo que a mí me pasó y por eso conecté tanto contigo que ahora tienes una metodología. Pero me gustaría que me hablaras antes de cómo llegaste a esa metodología, ¿qué fue lo que te detonó para pasar de editar libros de un senador y editar libros en planeta, editar pues personas que probablemente tienen otra visión del
mundo a decir yo quiero quiero curiosear por aquí qué hay de la sanación, escribir libros para sanar? ¿Qué fue lo que te despertó esa curiosidad para ir hasta allá? Mira, Dani, yo creo que es imposible en cualquier oficio o profesión separar lo personal de lo profesional. Es imposible. O sea, tú puedes ser el productor de cine más top de la vida y si ese día estás entusado y vuelto y ese día seguramente no vas a ser el más top de los tops porque no tienes ganas de nada. Entonces, lo personal y lo profesional creo que siguen estando en paralelo en el mundo en el que funcionan siempre. Yo en Planeta encontré mi lugar feliz. Yo en esa editorial encontré el oficio que a mí me gustaba.
encontré para lo que era realmente buena, porque eso es algo que me ha costado mucho trabajo y es reconocer lo buena que soy sin sentir culpa, sin sentir como, ay, no, es que no, yo acabo de decir que uno tiene que ser humilde y no creo que tenga nada que ver la humildad que necesito para decir, pues pucha, yo no estoy de acuerdo con tu con lo que estás diciendo ahí. Pero funciona a decir, «Es que yo no soy buena y yo soy buena, yo soy muy buena editora y yo soy muy buena en lo que hago.» Y eso me eso aprendí estando en un lugar en donde me dedicaba a hacer libros. También en ese lugar pasé uno de los momentos más difíciles de mi vida,
que fue una cosa laboral terrible que me llevó a renunciar a la editorial. Y yo me fui a Inglaterra acabando de renunciar de la editorial, confundida, abrumada, insegura, porque además estas situaciones lo que hacen es ponerte a pensar como, «Pero será que te tú lo buscaste, pero es que será que tú eras tan no eras tan buena, eras y entonces te merecía hacer ese trato». Pucha, no, la culpa no es mía, la culpa era ese ser humano que me estaba acusando y de todas las personas que vieron y no hicieron nada. Pero cuando yo llego a Inglaterra y empieza la pandemia, a mí me empieza una ansiedad terrible por decir, mi primer pensamiento fue de que voy a trabajar cuando vuelva a Colombia, porque si la gente no tiene con qué comer, menos va a tener con que comprar un libro.
Y la grata sorpresa que yo tuve y que creo que tuvimos todos en este mundo editorial fue que los libros empezaron a venderse mucho más que antes de la pandemia. Es decir, las personas empezaron a leer más como a buscar refugio en los libros. Y eso fue lo que a mí me animó mucho a decir, todavía tengo la posibilidad de vivir de lo que me gusta. Y en medio de la pandemia me llegó la publicidad de un curso sobre storytelling for healing y yo dije, «Je madre, aquí está algo que yo no había conectado y es que el 100% de los
autores que yo tuve que habían escrito un libro personal habían sanado algo en el proceso, no con mi ayuda necesariamente o o no, al menos con mi ayuda consciente, pero el proceso de escribir sí los había ayudado mucho.» y empiezo yo a recapitular todos estos procesos y a estudiar en paralelo y decir, «Aquí hay algo muy poderoso, aquí hay algo muy potente.» Y cuando llego a Colombia, de hecho, con ayuda de Yan tuya, eh, se formaliza el proyecto de Juanita Dos puntos y lancé el primer taller de escribir para sanar y me acuerdo que fueron como 150 inscritos, que fue para mí como, «Wow, a la gente en verdad sí le gusta.» Y y estos años he aprendido es que la gente tiene un interés genuino por la escritura, pero no saben cómo, no saben cómo hacerlo.
Y entonces, pues Juanita, dos puntos se ha encargado este tiempo de acompañar a todas esas personas a no [carraspeo] enseñarles a escribir, sino literalmente es como estar al lado mientras escriben, cuidando y acompañando para que entiendan que ese mismo proceso es natural y orgánico, que todo lo tenemos adentro. Sí. Y sí, si si enseñas a escribir, porque bueno, yo obviamente escribo porque soy guionista y he hecho tantas cosas en mi carrera como comunicadora. Eh, pero yo recuerdo que tú me diste muchas herramientas cuando estaba escribiendo diario de una acuariana, que después cuando me inscribo en el máster
de creación literaria eran las mismas herramientas que me daban en el máster. Y yo decía, bueno, pero Juanita ya me había dado un máster de esto. Yo pagué un poco de plata aquí para para que me dijeran lo mismo que Juanita. Entonces sí, además de este acompañamiento que que sí es técnico también, porque tú llevas a la persona como de una forma tan sutil a que abra una nueva perspectiva, que creo que eso es lo que tú haces como editora, ¿no? Eh, hay una línea muy delgada, como decías tú, que creo que está en ser influenciadora del trabajo de la persona que tienes en el frente o ser manipuladora del trabajo de la persona que tienes en el frente, ¿no? Y siento que en tu caso tú entiendes muy bien esa esa línea, porque la influencia viene de una forma dura.
Juanita no es una editora soft, Juanita es una editora que te dice esto y después uno se pone en posición fetal una semana y te recuperas y escribes algo increíble.
Pero creo que eso es lo poder es lo yo soy fiel eh muestra y testimonio de ese trabajo, pero el editor creo que también hay que hablar de eso porque puede parecer como que el editor es tu amigo, es tu acompañante y sí lo es, pero también creo que estas características que que son importantes para educar al autor eh son necesarias en un buen editor. Si no creo que y yo he visto mucho desde que lancé el libro de muchas personas que que pueden venderte una idea de éxito o una idea de logro de cómo tú puedes llevar tu producto a cierto nivel y la verdad es que hay mucho de, yo que trabajo en marketing desde hace 15 años lo entiendo muy bien, hay mucho de venderte una idea versus venderte eso que es lo que tú eres de reparar y eso cobra mucho más valor porque las bases son mucho más profundas más allá de del libro libro como producto que o como objeto que ya eso es otra discusión.
En tu caso, ¿cuáles son esas características eh exigentes que tiene que tener un autor eh perdón, un editor con su autor en esa relación? ¿Qué es lo que tiene que pasar más allá de todo lo lindo que ya dijimos? Yo creo que los editores necesitamos reconocer todo el tiempo que el proyecto no es nuestro o decir que el libro no es mío, pero el proyecto sí es nuestro, porque al final de cuentas la edición es el trabajo más desagradecido
que existe en el mundo. Yo digo, ¿cuántas personas realmente van, compran un libro, se sientan a leerlo y dicen, ¿quién habrá editado este libro? Nadie. Hm. Y si y si las personas del común tuvieran que pensar qué qué personas adicionales al escritor trabajaron ahí, pensarían en un corrector de estilo, en alguien que les arregló la ortografía del libro y la inmensa mayoría de personas piensan que los editores somos correctores de estilo. Entonces, yo creo que uno necesita tener muy claro que no es mi libro, el libro es tuyo, la idea es tuya, eh la narrativa es tuya, pero el proyecto es nuestro. Porque es que sior no se compromete, el proyecto no sale adelante.
Y eso lo podrás decir tú [risas] desde [carraspeo] tu propia experiencia, porque la verdad es que si yo fuera una persona, voy a hablar de mí porque no conozco a nadie más, pero si yo fuera una persona que firma un contrato con un autor por 6 meses y al al sexto mes y un día el libro no está listo y digo, bueno, chao, nos vemos. Se acabó mi contrato. Diario en Acuariana no estaría hoy preso, ¿no? En la casa de nadie.
Y nuestro contrato editorial se acabó mucho tiempo antes de que Diario Acuariana saliera. Si yo no hubiera sentido que ese también era un proyecto mío, probablemente no quiero decir que el libro no existiría, pero probablemente habría tenido un rumbo distinto. Entonces, yo creo que los editores necesitamos entender que el proyecto es nuestro, pero que el libro es tuyo. Y creo que necesitan ser personas humanas, estrictamente humanas, porque es que si tú no le exiges a tu escritor, el proceso de escritura es tan retador emocionalmente que es muy fácil que las personas desistan. Ni siquiera es tan difícil en un proceso hacer un libro como lidiar con el impresor, lidiar con el diagramador, lidiar con el comercián o con el librero que no ofrece mi libro.
Eso no es, eso es una cosa administrativa que se soluciona, pero el proceso de hacer un libro es retador emocionalmente a otro nivel. Entonces, no tienes al lado un compañero que te exija con amor, renuncias, renuncias. He tenido en los 4 años que l Juanita punos muchos autores que han tenido que poner en pausa el proyecto porque es como no puedo, o sea, me está costando mucho, me está costando mucho emocionalmente porque los las los otros obstáculos son fáciles de solucionar como no tengo tiempo para escribir, no inventes, vamos a vamos a revisar cómo es tu día y vas a ver que tienes media hora para escribir porque yo tengo un lema en la vida y es ni un día sino en una línea. Si tú quieres escribir, escribes así sea una línea y eso suma.
Eh, Hemingway decía que la mejor forma de tener ideas y libros eh especialmente mágicos era nunca terminar una idea, era siempre dejarlo a la mitad y al otro día retomar a partir de allí porque tenías una visión distinta de eso que se te ocurrió el otro día. necesitas escribir así sea una línea al día, pero lo más difícil es uno, es son las limitaciones que uno se pone porque tiene miedo de total empezar a explorar con la escritura. Total. Y de eso va tu metodología. ¿De qué se trata la metodología, Juanita,
dos puntos para escribir y sanar en el proceso? Pues mira, la metodología, la metodología en forma técnica nació cuando después de 6 meses e en planeta yo me sentía terriblemente frustrada porque mi edición con los autores era muy desde lo periodístico. Entonces, yo les devolví esos textos todos tachados en rojo. Eh, no hay contexto, no entiendes personaje. [risas] Y si tú vienes a un espacio a buscar un experto que te acompañe, pero no te sientes acompañado, pues también te frustras. Yo dije, «No, yo tengo que inventarme una manera de aprender en el proceso y pero acompañar en el proceso.» Entonces, creé esta metodología que consiste en mirar mucho para dentro y en cuestionarse y cuestionarse y cuestionarse hasta encontrar es como pulir un diamante, ¿sabes? como que tú tienes esta piedra así gigante y la pules y la pules y la pules y al final el diamante puro es de este tamaño.
Eso pasa con las ideas de los autores. Llegan con esta idea de amas todos, el 100% de los autores que buscan a un editor, ya sea independiente o en una editorial, tienen el mejor libro del mundo. Es como es que yo tengo la el libro más poderoso, tengo el mejor libro, tengo la historia más transformadora y yo no digo que no, pero todos vienen con el mismo discurso. Entonces yo vengo con esta misma historia así gigante poderosa y mi metodología lo que hace es pulir la pulirte hasta llegar acá. Esa es la
esencia. ¿Listo? ¿Qué vamos a hacer con la esencia? Yo no sé si tú recuerdas ese libro que tú también llegaste con el mejor libro del mundo. [risas] ¿Y cómo pulimos eso hasta que fue lo que hoy es diario deana? Sí. Y y hay algo muy especial también para la gente que está escuchando, que o es autora o es aspirante a escribir un libro o está en el proceso. Y es una cosa que yo aprendí contigo y es parte de esa metodología, siento y es que tienes que como autor confiar en tu editor. Yo cometí muchas novatadas como parte de la confianza porque si lo que tú dices es cierto, el proyecto es conjunto, aunque la historia la estés presentando tú o la idea sea tuya, pero la sin la confianza no logras terminar el libro. Yo recuerdo cuando tú me me pediste así a a con pecho frío corta tres páginas de del capítulo de Géminis, recuerdo.
Y para yo tenía un arraigo emocional tan complejo con eso que decían esas tres páginas, que para mí fue un ejercicio de confianza muy profunda en decir, «Si Juanita lo dice es porque el libro va a funcionar así.» y lo corté y eso me recuerda mucho algo que dice Isabel Yende y es que uno tiene que ser inescrupuloso con el eliminar algo de una historia y eso lo aprendí allí y lo estoy tratando de poner en práctica para la vida porque la escritura y la escritura para sanar te
da muchos aprendizajes de vida realmente o por lo menos ha sido mi experiencia y la confianza es algo que yo creo que se establece no solamente desde que te conozco en el momento cero que te llegó con este camastro donde este es mi mejor y la mejor historia que vas a encontrar, sino que se cierra ese ciclo. A mí me pasó algo muy espectacular contigo, que fue cuando vi el libro por primera vez, fue como un cambio de visión sobre mí misma muy impresionante. Y yo sé que yo puse mucho esfuerzo de mí, mucho talento en escribir eso, pero yo siento que ese libro nació por ti, porque la la confianza que se establece con el autor y contigo como editora es tan impresionante que yo creo que esa es la lección que hay que darle a los creadores que nos estén escuchando. Tienen que confiar. Si no confían en sí mismo, confíes en su editor.
El editor sabe y está viendo algo que ustedes no ven y eso es muy muy complejo. Cuando tú me decías estas cosas, tú confiabas en ti, en esas recomendaciones.
Sí, yo siempre he confiado en mí en esas recomendaciones desde que aprendí a separar lo que les decía hace un ratico, mi opinión personal de objetivamente qué le aporta esto a la historia. Y en tu caso de Géminis, jue madre, si me si le preguntaran a Juanita Escayón, yo habría dejado toda esa historia a tu abuelo, pero la Juanita editora tenía que decirte que eso no le estaba sumando a la historia y y yo siento que al final hoy todavía hoy todavía estoy segura que fue una buena decisión para la historia haber quitado todo ese terminaba haciendo ruido para la historia, pero era muy importante para ti como autora y ahí también hay es muy importante que el editor aprenda a escuchar escuchar y a leer, porque Diario Acuariana era un libro cargado de emociones tuyas y era y eso que parece ficción es no ficción.
O sea, yo siempre le decía a Deni como, «Pucha, tu vida es una es como inventada por alguien, como así que pasan estas cosas y entre más íntimo y más personal sea, más difícil es todo.» Entonces si yo no aprendo a leerte y escucharte, si yo no tengo una capacidad escucha tan grande con mi autor, no voy a poder acompañarle y ayudarlo. Entonces, si le preguntas a la Juanita editora si habría quitado más cosas de ese libro, sí, pero también es una decisión
editorial dejar cosas que aunque no le sumen demasiado a la historia, sí le suman demasiado la historia porque para ti es importante, porque va a sostener a sostenerte emocionalmente y a sostener ese libro y hacer y hacerlo creíble, porque es que si un libro no tiene emociones no es real. Si una historia no tiene emociones no es real. El editor necesita hacer malabares con toda esa información que tiene para lograr un equilibrio real. Claro, de hace 4 años ahora que existe Juanita dos puntos, has hecho un montón de talleres. Eh, veo ahora que estás haciendo como cosas en cooperación con otras personas también, encuentros. ¿Qué sientes que has aprendido de la gente que se acerca a ti para escribir de forma terapéutica? Yo he aprendido que no estamos solos, que cuando uno está en situaciones muy difíciles piensa que es el único el que al que le está pasando esto.
Y darse cuenta que la tristeza, la rabia, la frustración son emociones compartidas, le quita un peso encima y lo libera. Es como, está bien, no soy la única que he pasado por esto. Entonces, yo he aprendido mucho que no estamos solos en el mundo y he aprendido mucho. Yo siempre inicio mis talleres con una frase que dice que tu historia siempre puede ser luz en la oscuridad de otros. Entonces, he aprendido el valor, la importancia y la relevancia y la
generosidad que existe detrás de animarse a contar la historia, ya sea en un podcast, ya sea en un libro, eh en una historia de Instagram, en un video en TikTok, no importa. Todas las herramientas que tú has adquirido a través de tu proceso le pueden servir mucho a alguien que está iniciando ese camino. Entonces, yo en estos años haciendo talleres y editando libros, me he dado cuenta uno de que no estamos solos en el mundo con nuestras emociones y nuestros sufrimientos, que otros padecen de lo mismo y que las historias salvan. Las historias nos pueden salvar mucho porque uno nunca sabe quién esté pasando por en por lo mismo que yo y lo que yo sé le pueda ayudar a la edición te ha llevado a a lugares impresionantes y todo el que forma parte de tu comunidad como que es cómplice de eso. Eh, recuerdo que tuviste una experiencia viajando con una princesa.
Por eso te digo yo que yo tengo como ángeles de la guarda en la en la vida y la persona que me entregó el libro Iván Duque el primer día que yo llegué a Planeta, ni siquiera era editor, eh, Andrés se llama. Y Andrés así se ha convertido en un gran amigo mío y terminó teniendo un cargo en UNESCO durante un tiempo y la princesa de Emiratos Árabes, no, no es la princesa de Emiratos Árabes, es la princesa de uno de los Emiratos Árabes, de Charya, que es como el Emirato que se encarga de todas las eh industrias culturales.
Entonces, esta mujer tiene la editorial más grande del mundo árabe, por ejemplo, y tiene un proyecto que se llama Publish Her, que impulsa y apoya a las mujeres dentro del mundo editorial. Y fue invitada a la feria del libro por UNESCO y la y terminé yo encargada de esta persona. Andrés me dijo, «Necesito que te encargues de esta mujer. Tú hablas inglés y puedes como acompañarla. Tienes una sensibilidad muy grande por los libros.» Y fue un voto de confianza de Andrés hacia mí y terminé yo muy cercana a a la princesa. De hecho, un día le tomé me tomé una selfie con ella y le digo, «Yo no sé los protocolos reales y yo no sé si eso está bien o mal, pero puedo tomar una foto contigo». Y la vea la ve como sí, obvio, un problema. Pero es que yo yo sentía como si yo estuviera en una película, era como, ¿qué es esto? ¿Porque estoy yo viviendo una situación de estas?
Porque fíjate como uno sí le mina mucho la seguridad. situaciones de coso y de maltrato que lo diezman aún un montón. Y yo decía como pucha, todas estas personas que no creyeron en mí, todas estas personas que que me empujaban pero para abajo y ahora yo estoy con la princesa de Emiratos Árabes. Para mí eso fue como revelador, fue como, «Ah, no, el puer está dentro de mí, o sea, tengo que tengo es que mirarme a mí, confiar en mí.» y terminé cercana a ella y por eso fue que ella me invitó a la feria del libro de Dubai y que terminé viajando como al año, menos de un año,
dos veces a Dubai, dos veces seguidas viajando a Dubai a conocer sus proyectos editoriales, invitada por ella. Además que yo creo que uno y escuchando todo este episodio, eh, y escuchando lo que lo que cuentas, siento que uno tiene como que abrirse un poco a poder observar esos eventos canónicos que llegan para ser como el punto de giro en tu propia historia, ¿no? en en tu caso, bueno, lo que contabas que estuviste en el ejército, luego te fuiste a a la prensa y a ver cómo era este mundo que no te llenaba y veo como todos estos eventos canónicos que te han ido transformando y te han ido convirtiendo en la Juanita que eres hoy. ¿Cuál es el evento canónico que le ha dado un giro a todo lo que estás haciendo ahorita?
porque veo que estás combinando la edición con el bienestar y es algo que a lo mejor los creativos necesitamos recordarnos porque está este estigma de que yo tengo que crear, crear, producir, producir o incluso en el caso de escribir tengo que estar escribiendo todo el tiempo y es como nos olvidamos también de que el bienestar es el motor principal para poder crear y conectarnos con esa energía creadora. El evento canónico más reciente que le está dando un giro a tu historia, ¿cuál es? Yo estoy pagando las consecuencias de no haber desaprendido a tiempo la idea del éxito, eh, la idea que yo tenía tan preestablecida el éxito. Entonces, me empezaron a pasar toda esta cantidad de cosas locas. O sea, yo volví de
Inglaterra con la ansiedad a Milly, como Juanita puntos, ¿qué va a hacer? No, yo no entiendo bien qué voy a hacer, quién va a querer editar un libro conmigo sin una editorial detrás. Y empiezan a pasar todas estas cosas que terminó trabajando más libros con el que ya era presidente en ese entonces porque pues Iván después fue presidente viajando con la princesa de Emiratos Árabes, invitada a Feres del Libro del mundo con una agenda de trabajo supergre con un montón de gente queriendo que yo le editara un libro, eh viajando por el mundo y yo me sentía super exitosa. yo lo estoy logrando, o sea, genuinamente lo estoy logrando porque me sentí importante y me empecé a nublar en ese camino y a ver que estaba dejando de ser una persona que tenía necesidades.
Entonces, por ejemplo, yo ya no conversaba nada con Sebastián, con mi esposo, porque yo me levantaba a trabajar y me acostaba trabajando. Dejé de tener tiempo a hacer ejercicio porque me levantaba a las 5 para hacer ejercicio, pero me encontraba con tres correos que tenían que ser que eran urgentes importantes. Se me olvidó es ayunar y almorzar con tranquilidad. Entonces, a veces había días que eran las 4 de la tarde, yo jugué, padre, no he comido nada hoy o desayunaba mientras apagaba la cámara, mordisco, prendía la
cámara y en diciembre perdí mi primer bebé. Y ese fue el momento canónico más reciente que me ha transformado todo, porque a mí toda esta idea de vida de que si yo entre más agitada fuera mi vida, más exitosa era, también me empezó a cobrar otra cuenta de cobro muy grande con mi salud y como nadie, ningún médico daba con el chiste, yo por qué me sentía tan mal, empecé a estudiarlo, empecé a trabajar con Carlos Aramillo, con un autor mío y médico y y como escucharlo, pero trabajar de trabajo, no como paciente. y empecé a a escucharlo y a despertar en mí una genuina curiosidad por entender el sistema de salud del ser humano. O sea, es como no el sistema de afuera, sino cómo funciona mi cuerpo. Y me certifiqué como health coach en Nueva York porque yo quería, yo dije, si nadie tiene la respuesta para ayudarme, yo voy a tener la respuesta en mí misma.
Y a medida que fui aprendiendo y me pasó lo del bebé fue como, «Ah, esto era lo que me decían todos que yo tenía que hacer, parar, descansar, verme como un ser humano integral que tiene que trabajar porque es que la la el trabajo nos da dignidad, nos da creatividad, nos da dinero para vivir, nos da muchas cosas, pero el trabajo no es todo. También tiene mucho valor poderme acostar a las 7 de la noche entre la cama con mi
esposo y ver una película o conversar del día o prepararme un desayuno que me haga sentir feliz o poder pasear a los perros. Todo eso tiene el mismo valor que ser invitada por la princesa de Emiratos Árabes a la feria del libro. Entonces, perder a mi bebé fue como yo bañándome hace poquito contesto en en el podcast de la Rubi Moral que me invitó y la cantidad de mensajes de odio que recibimos cuando yo conté esta parte de la historia que les va a decir, «No, no, no tiene nombre.» Y eso me hace pensar como fue, «Pucha, todavía juzgamos demasiado duro a las mujeres y les les exigimos una carga superfuerte.» Y yo en diciembre bañándome dije, «Ojalá a mí me diera gripa en enero para que me incapacite en una semana y pueda descansar.» Y el 29 de enero perdí el bebé y pues me incapacitaron todo enero, pero por el aborto que tuve.
Cuando yo salí de esa ecografía en la que no hubo latido, lo único que yo pensé fue, si yo pudiera cambiar todo lo que tengo hoy por el latido se bebé, yo lo habría cambiado. Y ahí me di cuenta que nada de lo que yo tenía me importaba tanto y renuncié a todo. Renuncié a todo. Eh, y ahora tengo una vida con calma, con tranquilidad, tengo un filtro mucho más grande para aceptar proyectos. Tengo las prioridades supercaras y también tengo
la certeza de que somos seres en constante evolución, que esas prioridades pueden cambiar en cualquier momento. Pero para mí hoy es un no negociable tener tiempo para desayunar, es un no negociable poder tener tiempo para hacer ejercicio, para dormir. Y pues si a las personas que quieren trabajar conmigo eso no les funciona, pues es que no estamos hechos para hacer equipo. Y al final de cuentas uno lo que tiene que hacer es buscar hacer equipo con alguien con quien haga un match perfecto, tanto el autor con su editor como el editor con su autor. Eh, entonces, por ejemplo, he dicho que no va a proyectos. Hace poco dije que no un proyecto porque la persona me dijo que solo podía tener reuniones a las 7 de la mañana por su trabajo. Le dije, «No, es que yo a las 7 de la mañana no puedo tener reuniones porque es que yo a las 7 de la mañana estoy haciendo pilates.»
Eh, y esta persona cuando yo le di respuesta me miró con cara de ridícula, [risas] el trabajo es más importante y pues no, para mí es más importante tener 45 minutos que duró una clase de pilates que un libro de una persona que no entiende que para mí es importante hacer ejercicio. Y yo no pido que comprendan la importancia del ejercicio, porque si yo pidiera eso, a todos los obligaría a hacer 40 de ejercicio diario. No, está todo bien. Tú no quieres moverte, no te muevas, ese es tu pedo, es tu problema. Pero respeta que yo sí me quiero mover. Claro, absolutamente, ¿no?
Y la gente que trabaja en el mundo creativo, la percepción que otros tienen sobre las personas que trabajan en el mundo creativo es una percepción bastante deshumanizada y es como las ideas son algo que tú puedes estar sentado ahí, estás produciendo ideas y es como no necesitas necesitamos en general rescatar la importancia de la humanidad de de dedicarnos tiempo. Producir es importante, tener un trabajo es importante, tener dinero es importante, pero no es lo más importante. Sin embargo, cuando te escucho, a veces pienso que las personas que reparan siempre tienen que romperse una y otra vez para poder entender la importancia de la reparación. Y de eso ha ido un poco tu historia, este episodio. Y ojalá
la gente que tenga como esa intuición de que quiere salir al mundo a alumbrar con su historia, pues te contacten o hagan uno de tus talleres. ¿Estás haciendo talleres o o cómo podrían contactarte, Juani? Ahí va a haber en 2025 ha cuatro talleres grupales de escribir para sanar. Eh, y todos los meses estoy recibiendo un número limitado a personas que o quieran iniciar el proceso de de health coaching como más a largo plazo o talleres uno a uno de escribir para sanar. E porque esto es como las constelaciones familiares. A mí las constelaciones familiares era algo que me me generaba mucha curiosidad y me llamaba mucho la atención.
Y de hecho tú eres muy culpable en eso porque yo no sé si ustedes todos han oído la historia de Nirris de Di Acuariana, pero esta mujer, cuánta terapia rara y no rara había en la vida, hasta con los extraterrestres [risas] para desenredar su historia y poderla contar. Y yo siempre pensé que las constelaciones tenían que ser grupales y a mí no me gustaba. A mí yo soy una persona que prefiere que soy más reservada, entonces prefiere estos procesos de sanación más íntimos. Y ahí fue que entendí que a lo mejor a las personas también les interesa el taller de escribir para sanar de forma individual. Eh, entonces estoy acomodando toda mi dinámica laboral para poder abrir estos espacios limitados,
porque otra vez no quiero caer en el mismo juego de de sentir que me está yendo tan bien, eh, que te digo que sí a todo. Entonces, va a haber cuatro talleres grupales que se van a publicar en la página web y en Instagram, el calendario iniciando el 2025 y y mensualmente hay un número limitado de personas que pueden hacer los procesos de forma individual. Mm, que lo recomiendo muchísimo. Yo creo que los dos, ¿no? Pero, por ejemplo, hacer el grupal puede servirle a la gente para poder como abrir un poquito la perspectiva y darse cuenta que no está solo en esa necesidad de escribir de forma terapéutica o de contar su historia. Y luego me sumaría como al individual porque ahí es la terapia de choque contigo [risas] para empezar a bajar esa historia. Eh, pero Juanis, ya llegando al final de este episodio, yo siempre tengo una sección al final que se llama Drops creativos.
Drops creativos. Y por eso eh me gusta como recopilar cinco goticas creativas que traigan mis invitados para la comunidad creadora. cinco cosas que tú creas que son importantes para alguien que esté aspirando o a editar libros o a escribir para sanar, porque es el foco de de este episodio. Eh, puede ser lo que sea, desde un plato de comida, una película, un lugar, eh alguna cosa que tú hagas muy específica, como pilates, por ejemplo, pero que sean cinco. Así que, ¿cuáles son tus cinco drops creativos? Yo creo que uno es exponerse a cosas que lo incomodan a uno mucho. Al menos una vez al mes probar algo distinto. Puede ser un sabor, un olor, una sensación, lo que sea. Consumir algo que uno no consume habitualmente, audiovisual, de libro, lo que sea, porque es que eso te abre el mundo y te abre la mente y te trae ideas.
todos los días escribir algo, todos los días, eso fomenta mucho la imaginación. Y lo la última sería buscar un guía espiritual en cualquier objeto. Es de hecho es uno de los ejercicios del taller de escribir para sanar. Es como escoger un objeto que sea el guía espiritual y es el guía espiritual es la persona intangible que te acompaña y que te resuelve las dudas. En mi caso es un cuaderno, eh, pero
puede ser un podcast, puede ser una emisora, no sé, lo que sea que tú digas. Oír, ver, leer esto, me relaja el sistema nervioso y puedo pensar con calma lo que necesito. Me encantó. Gracias, Juanita, por esos drops creativos y gracias por toda la sabiduría que hoy nos compartiste, tu historia también tan íntima y y e inspiradora. por favor, despídete de la comunidad de creadores. Primero quiero agradecerte a ti por siempre confiar en mí y seguir confiando en mí siempre, siempre, ciegamente, seguir haciendo equipo conmigo, sobre todo. Y a todas las personas que están escuchando creadores, solo quiero despedirme invitándolos a que se arriesguen, a que se arriesguen a mirarse adentro, porque cuando uno se mira adentro es más creativo, es más imaginativo, es más empático, es mejor persona, eh no hay manera de que salga mal, mirar para dentro y no crecer.
Entonces los invito solo que si quieren ser más creativos, miren para adentro y allí adentro es que está la fuente de la creatividad. Mil mil gracias. Juanita de nuevo. Recuerden wwwuanita2os.com para que estén pendientes de sus talleres o también en Instagram la pueden conseguir así. Eh, y les quiero dar las gracias a todos por haber llegado hasta el final de este episodio. Sigan el podcast, califíquenlo, eh,
compartan los episodios también para que esta comunidad siga creciendo y podamos ser muchos dentro de la comunidad de creadores. Nuevamente, gracias Juanis, gracias a ustedes. Chao, chao, nos escuchamos. [música]
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